Time pública un “Primer” sobre Inteligencia Artificial (IA)

Bajo el titulo (traducido al español): “Inteligencia Artificial, El Futuro de  la Humanidad”, Time nos sorprende con una Edición Especial dedicada a la IA. Esta publicación esta presentada en estructura “primer”, la  cual consiste en una guía para el iniciante, aunque con copiosos detalles; normalmente son solo los lectores con serio interés los que que utilizan los “primers”. Pero aclaremos que el trabajo de Time no es material de estudio, es decir, no es un curso intensivo (“crash course”) para dominar el tema; es más bien un simposio, una diversa colección de opiniones.

Como se llame, el trabajo es un excelente conjunto de 96 páginas conteniendo 20 ítems (reseñas, artículos, ensayos) que provienen de todo el espectro: apologistas, descontentos, inventores, empresarios, etc. De haber un  consenso, este es que la AI está transformando, o va a transformar, irremediablemente nuestro planeta Tierra de Dios Nuestro Señor, para bien o para mal.

¿Por qué es la IA ahora tan importante para el profesional de relevancia? Para poder encontrarle un lugar en los mercados laborales actuales y futuros, y así ayudarle a mantenerse en carrera. Hasta antes de leer la publicación, yo estimaba que  la penetración de la AI era algo para el largo plazo. Siempre ha sido indudable que el profesional tiene que usar al máximo la tecnología para  aumentar continuamente su productividad. Pero la irrupción de la AI que estamos contemplando parece ser otra cosa. Se postula que si un trabajador (de cualquier nivel) no consigue adaptarse, otro mejor informado se comerá su almuerzo. Ese conflicto es aun más peligroso para el joven profesional. La amenaza de desempleo secular es palpable.

Yo por mi parte, no soy completamente ajeno a la IA. Como hoobista hace  30 años era un ávido lector de las promesas y los alardes de que la era de la IA estaba al vuelta de la esquina. Era la época en que el mítico MITI (Ministry of International Trade and Industry) del Japón  dictaba las pautas en informática y otras tecnologías. Ellos proyectaban que su computadora de quinta generación iba a  sacar provecho práctico a los ya propuestos  algoritmos IA, utilizando los lenguajes LISP y Prolog. ¿Pero qué pasó? Bueno entre otras cosas al Japón se le acabo la cuerda (entró en una recesión que dura hasta el día de hoy) y los fondos se cortaron. Fue el Primer Invierno IA. Más adelante,  lo mismo ocurrió cuando los yankees abaldonaron el proyecto SDI (Strategic Defense Initiative, o Guerra de las Galaxias, en español). Los fondos y las investigaciones se volvieron a paralizar. Se trataba del Segundo Invierno IA.

Luego se produce un periodo de 1995 al 2010 de lento pero continuo avance con computadoras más potentes y algoritmos más prácticos. Al mismo tiempo, se acumularon y configuraron enormes bases de datos en muchas disciplinas, las que quedaron disponibles para búsquedas más significativas. Se dice que fue en el 2011 en el que ocurrieron formidables avances y que por fin se obtuvieron resultados prácticos en dos ramas capitales de la IA: “Machine Learning” y “Neural Networks”.

La primera utiliza nuevos lenguajes Python o R que utilizan técnicas estadísticas permitiendo optimizar las  soluciones en tareas como el manejo de automóviles sin intervención humana. La segunda (llamada también “Deep Learning”) aborda los datos supuestamente emulando la acción de las neuronas del cerebro, cuando penetran capas de información que contienen enormes cantidades de datos. Supuestamente, no es necesario programar “procesualmente” pues la máquina dirige a sus neuronas, las que van “aprendiendo”  a encontrar  la ruta que más conviene para  encontrar la solución. Así, la computadora analiza imágenes, señales o gráficos eligiendo en cadena dos elementos los cuales reconocen un tercero, sucesivamente avanzando hasta presentar soluciónes en forma de probabilidades. Grandes avances se  han obtenido en reconocimiento de voz, textos manuscritos, ordenamiento de objetos naturales, o presentación de diagnósticos médicos.

En la publicación se afirma  que la era de los vehículos sin conductor ya está aquí. ¿Por qué? Porque supuestamente  manejan con más seguridad que los conductores humanos. Tesla, GM, Ford, Toyota, Mercedes Benz están de acuerdo, Y ya 17 estados en este país (incluido Illinois donde vivo) los han, o los están legalizando. Las computadoras son mejores para mantener  una velocidad estable de crucero y maximizar le eficiencia del combustible, y para la rápida toma de decisiones. Nunca se  quedan dormidas, o se distraen por la esposa o los chicos, o por un imprudente que mete en su carril. Todo va a cambiar para lo mejor. Los efectos en la economía y seguridad serán gravitantes por lo que se espera que después de un razonable periodo de adaptación,  esos vehículos se conviertan en mandatorios.

Pero ¿son estas peroratas reamente ciertas? Bueno, por lo menos no para Apple, cuyo jefe dijo en jun17 que esta aplicación era “la madre de todos los proyectos IA”, para dos meses después abandonar cualquier esperanza de algún día veamos rodar al mítico “carro Apple”.

De todas maneras, el vigoroso avance de la IA pone en primer plano la  hipotética situación llamada “singularidad”, en la que las maquinas conseguirían una capacidad de racionamiento superior a la que cuenta la mente humana. Según algunos entusiastas, las diferencias entre humanos y maquinas que puedan existir desaparecerán, en el no tan lejano futuro. El Director de Ingeniería de Google teoriza que el momento clave lo encontraríamos quizás en menos de 30 años. Después de todo, el omnipresente buscador Google nos llegó mucho más antes de lo pronosticado.

La publicación concluye con un ensayo sobre las ideas de David Gelernter, un pionero de la IA que tiene el dudoso honor de haber sido uno de los blancos  del Unabomber (el anarquista que por 17 años envió explosivos a destacados miembros de la comunidad científica). El 24jun93,  Gelernter abrió un paquete que le voló la mano izquierda y le daño su visión. En esa fecha era un prominente investigador en Yale de las técnicas que finalmente condujeron a las colosales supercomputadoras de hoy en día.

Gelernter rechaza de plano la inminente equiparación de las máquinas con el hombre. Se burla de sus colegas que se han vuelto tan  pedantes con sus geniales diseños que no aceptan que sus maquinas tienen limitaciones. La inteligencia humana, opina el,  está estrechamente ligada a sentimientos y a procesos corporales. Nosotros prácticamente no conocemos nada sobre como maniobraban las mentes de Shakespeare o Ghandi. Se comete un craso error de ignorancia cuando se habla de reemplazar esas mentes, o cualquier otra, sencillamente.

Gelernter, un experto sobre la conducta de los procesos mentales, afirma que el cerebro cambia de diversos  modos de operación muchas veces al día. Para ilustrar, elijamos el modo de intensidad, que alterna entre  “alto foco” y “bajo foco”. En “alto foco”,  estamos listos a recibir y resolver prontamente un problema, de manera similar a la actuación de una computadora. En “bajo foco” nuestra mente imagina cosas aparentemente sin lógica y soñamos  despiertos o dormidos. Lamentablemente, se categoriza como superior al primer estado sobre el segundo, restándole a este último su debida importancia. Actualmente, la IA prácticamente ignora los enormes aportes del  “bajo foco”

Ocurre que es en “bajo foco” cuando  a veces ocurren los momentos ¡Eureka!, como lo atestigua el premio Nobel Loewi y el mismo Gelernter, quienes solucionaron sus incógnitas básicas en sueños. Y también lo afirma este servidor quien ha experimentado varias veces esos instantes de creatividad durmiendo. Me es grato enterarme que esos “flashes” estaban  plenamente reconocidos por la ciencia. Muchas veces he recibido miradas  de escepticismo, o de sorna no disimulada.

Según Gelernter una máquina nunca va a igualar al ingenio de la mente humana porque ella no experimenta sentimientos como el amor, la pena, el odio, el arte. Quizás aun más importante, no existe una verdadera  conciencia humana sin la sombra de la muerte. Dijo Kafka: “El significado real de la vida es que ella se acaba”.

Quisiera concluir declarando que esta producción de Time es una excelente fuente que leí ávidamente. Como solo en otras contadas ocasiones, terminé  la última página para dirigirme a la primera, para leer la obra de nuevo. Utilícenla ustedes, o corran el riesgo de quedarse atrás.

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