Presidente Trump: Al César lo que es del César

Mi serie “El Fenómeno Trump” es ahora “Presidente Trump”.

Decía Pedro Navaja antes que lo maten: “La vida te da sorpresas; sorpresas te da la vida”. Y así es.

Esta nota es un “mea culpa”. Posiblemente como periodista hubiese resultado un fracaso, puesto que hay errores que no se pueden soslayar. Aunque aquí puedo presentar un argumento de necio: “Hubo muchos (en realidad muchísimos, quizás centenas) que cometieron el mismo error en prácticamente todos los medios. Aun la admirada revista “New Yorker” sacó en portada la enorme y horrible cara de Donaldo Trump (DT) con únicamente el rótulo “LOSER” (perdedor).

Además, para mi defensa, en varias de mis notas señalé claramente que Hilaria Clinton (HC) era una desacreditada, torpe, arrogante y hambreada politicastra. Sus limitaciones siempre fueron evidentes ya que en el 2008 fue arrollada por B. Obama y en la presente campaña fue arrinconada contra las cuerdas por B. Sanders. Queda la duda de que en una limpia lid quizá no hubiese conseguido la nominación ya que su victoria conto con el respaldo del aparato partidario como se reveló oportunamente.

¿Cómo pasó esto?  ¿Cómo fue que este  servidor y tantos otros fallaron tan crasamente? Señalo las siguientes razones y eventos:

  1. ¿Fue un problema de los encuestadores por no hablar con las personas adecuadas? ¿O debido a gente diciendo a los encuestadores una cosa y luego votando de manera diferente? ¿O a la falla de no encontrar a aquellos votantes blancos que se iban a presentar en masa para votar por DT? Probablemente fue una mezcla de todos esos casos.  Pero, lo que se sabe ahora es que los encuestadores no habían tomado debida cuenta del llamado “voto blanco faltante”, que siempre tuvo la atención de DT. Había millones de votantes blancos descontentos que sólo buscaban un candidato que hablara por ellos. Estos fueron los 47 millones de ciudadanos que podrían haber votado en 2012, pero que no lo hicieron. Esta masa de votantes fue cortejada con éxito por DT (y B. Sanders) pero los encuestadores inútiles no idearon una manera apropiada de identificarlos y contarlos.
  2. Los profesionales en los medios de comunicación, en los cuerpos de gestión de campañas y en las firmas encuestadoras resultaron completamente y sistemáticamente equivocados. La victorias de DT en todos los tres estados “campos de batalla” (Florida, Ohio y Pennsylvania) fue sorprendente, pero no extraordinaria. Lo que fue realmente espectacular fueron sus victorias combinadas en Wisconsin, Pennsylvania y Michigan, los estados de la llamada “pared azul”, que supuestamente los demócratas no podían perder ya que en ellos venían ganando allí desde 1992.
  3. Mi cuarta nota (con fecha 19sep16, con el presagiante título “Mandando a la lona a la ‘farsante Hilaria Clinton’”) contiene una incógnita de la mayor importancia:

    “… [aquí] señalo la revelación que trajo la última encuesta de CNN sobre quién es el candidato ‘más honesto y confiable’. Opina el 50 % del electorado que ese es nada menos que DT. ¡HC está muy atrás con el 35%! ¡El público considera más honrado al mentiroso patológico que a la farolera!”

Para mí, este dato concreto resultaba un enigma, el cual es ahora explicable. Se pudo concluir que si se tomaba una muestra al azar de 100 votantes, solo 33 podrían haber votado por HC. ¡Un momento! El electorado demócrata (o que vota demócrata) constituye un buen 50%. ¿Porque la diferencia? Ahora es evidente que esa diferencia de un 15% eran demócratas que no consideraban HC lo suficiente honesta y confiable  para otorgarle su voto (se sabe ahora que eran diversos demócratas jóvenes y los partidarios de Sanders).  Por lo contrario, un 50 % eran republicanos y otros que podrían haber votado por Trump, y evidentemente así lo hicieron. Obsérvese que se trata de una ¡decisiva ventaja del 15%!

  1. Debe haber poca duda de que la principal causa de la victoria de DT se debió al aumento del populismo blanco. Este cambio, que es histórico y probablemente irreversible, fue causado por una nueva mentalidad entre la población de raza blanca (la mayoría del país) con respecto a tres factores: a) miedo al cambio social: sienten que su modo de vida se ve amenazado y demandan ley y orden; b) temor a los ataques físicos por personas extrañas: es decir, de inmigrantes y terroristas; y c) el colapso de su identidad racial: creen que el privilegio social y económico que tradicionalmente disfrutaron está desapareciendo. Este último factor merece un mejor examen. Durante mucho tiempo, el progreso económico de la nación ha servido para que los blancos de la clase trabajadora se sientan seguros y exitosos, y que tengan confianza de que a sus hijos les iría aún mejor. Eso era, de hecho, un círculo virtuoso porque el progreso y los logros podían, en sí mismos, sustentar una especie de identidad blanca. Pero la industria y las manufacturas del país han disminuido y los puestos de trabajo para obreros prácticamente han desaparecido golpeando fuertemente a muchas ciudades y pueblos, haciendo que su identidad se debilite. Combinados con ese deterioro, ellos observan con temor las consecuencias del movimiento por los derechos civiles y de una política de inmigración más diversa. Por lo tanto, tienden a apegarse más a identidades basadas en características innatas como de raza. Eso explica por qué el DT recibió un fuerte apoyo en el electorado de áreas de mayoritaria raza blanca donde la gente se sentía impotente ante la erosión gradual de sus privilegios.
  2. Luego de las convenciones Republicana y Demócrata, DT cometió una serie de metidas de pata y desatinos que hacían pensar que su candidatura iba a implosionar. Empezaron las deserciones en su partido pero el hombre logró levantar cabeza. En víspera de los debates había el temor que HC corriese la misma suerte de los 16 contendores republicanos ya que ella nunca fue buena en debates, o en situaciones que no estaban bajo su control. Pero HC salió adelante, sobre todo en el primer debate donde logro dominar claramente la escena. Esta situación causo su fuerte repunte en las encuestas. Como para ratificar su estrepitosa caída, a principios de octubre sale a la luz un video en el que DT suelta brutales groserías y describe como él suele atacar los genitales de una mujer, confirmando su carácter cruel y depravado. Este episodio concluye con DT 7%  detrás  de HC en el voto popular hacia mediados del mes. Parecía que el peligro de una presidencia Trump había quedado atrás.
  1. En los últimos días, su candidatura parecía una patética pantalla dividida: a un lado, una demostración coreografiada de calma y confianza; y otra de penuria y debilidad de un candidato otrora petulante, ahora inseguro de victoria. Incluso el personal del Comité Nacional Republicano se quejó de que DT no sólo había ya perdido las elecciones, sino que estaba arrastrando a la derrota a los candidatos de la Cámara de Representantes y del Senado, condenando así a todo el partido. James Comey del FBI anunció el 28oct16 que estaría reiniciando la investigación de los correos electrónicos de HC. Dos días antes de las elecciones, dijo al Congreso que no había evidencia para presentar cargos. Esto hizo que el liderazgo de HC cayera, pero manteniendo su clara ventaja hasta el final.
  1. Sin embargo, reclinado en su avión en el último fin de semana de la campaña DT rechazó cualquier sugerencia de que su campaña, impulsiva, peculiar y ahora en duda, terminaría en derrota. Seguía diciendo: “Voy a ganar”. Fue aquí que yo produje mi jocosa sexta nota “Fin de fiesta” sobre el fin del político DT. Pero resalto que declaré que aunque RC contaba con una abrumadora ventaja, su triunfo no era seguro. Percibí señales de vida al final de la campaña de DT.

Concluyo con un segmento que escribí para mi quinta nota (la que trataba de Trumponomics), en el que me imaginaba DT como un astuto hombre de negocios si es que llegaba a presidente. Mi nota me salió muy larga (4 páginas) por lo que decidí no incluir el fragmento. Bueno, lo preparado cobra ahora actualidad. Aquí esta lo que  compuse:

“Es posible (si no probable) que DT dé marcha atrás en lo que atañe a sus peores programas como el muro mexicano, la deportación masiva de extranjeros indocumentados, la anulación de Obamacare (y otras ayudas de salud del gobierno) y el desencadenamiento de guerras comerciales”.

“Además, aun  si lleva a cabo sus chantajes, los resultados probablemente serían menos dañinos de lo que  la mayoría pronostica. El ha dicho muchas veces que todo es negociable.”

“Examinemos sus estridentes enfoques a los acuerdos internacionales de comercio. El se opone a la Asociación Transpacífica, quiere renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y ha amenazado con rotular a China como manipulador de moneda. No es seguro que estos van a dar lugar a guerras comerciales sino más bien a solo bravuconadas con poco efecto.”

“Por otra parte, los EE.UU. tienen una larga historia de mano fuerte en negociaciones comerciales, lo que les permitió forzar medidas que resultaron efectivas. R. Nixon impuso un recargo de importación del 10 por ciento en 1971; Ronald Reagan batalló en los años 80 consiguiendo el Acuerdo del Plaza para depreciar el USD y para lograr que Japón estableciera límites voluntarios de exportación; B. Obama obtuvo una conformidad de-facto de China para que apreciase su Yuan en el 2010.”

¿Y qué viene  ahora? Bueno, pretendo escribir una serie permanente sobre esta sabandija bajo el título “Presidente Trump”. Les aseguro que jugoso material no ha de faltar ya que el va a continuar su desbocada existencia.

Puse César en el título de esta nota como reconocimiento a la formidable capacidad de acción de este granuja. Pero ahora me viene otro pensamiento. Cuando Jesucristo compuso su proverbial refutación, el estaba respondiendo a tunantes que intentaban emboscarlo para echarle encima el poder romano. El se estaba refiriendo  a Tiberio Cesar, el hombre más omnipotente  de la época (Lucas 20:25; Marcos 12: 17;  Mateo 22:21). Ahora yo estoy reseñando otro “César”, el Presidente de los EE.UU., el hombre más poderoso que pisa el planeta actualmente: el truhán DT. Después de 2000 años, tenemos otro disoluto degenerado en la misma posición. El mundo no cambia.

 

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