El fenómeno Trump: su estrategia exitosa (hasta el momento)

Esta nota es la tercera de una serie sobre Donald Trump (DT), el candidato republicano para las elecciones del 08nov16. En ella se ilustra cual es la estrategia que él está utilizando con tanto éxito.

En julio del 2015, un mes después de que Donald J. Trump (DT) anunciase su presente candidatura a la presidencia, el congresista  Keith Ellison, Representante Demócrata por Minnesota fue  invitado al programa de  la cadena ABC “Esta semana con George Stephanopoulos”. Magie Haberman, una veterana comentarista política del NYT también estuvo presente. Ustedes pueden ver la escena en este enlace de Citipages. Aquí sigue una transcripción:

Ellison: “Todo lo que quiero decir es que todos en el lado demócrata de la valla, que esté aterrado por la posibilidad de un Presidente Trump, debería prepararse para  votar, debería mostrarse activo, debería  involucrarse, porque este hombre tiene impulso … y será mejor que estemos preparados para el hecho de que el acabaría liderando la fórmula republicana “.
[Stephanopoulos y Haberman se echan a reír]

Stephanopoulos: “Yo sé que no crees eso, pero sigamos adelante”

[Risas mas fuertes]

Ellison [molesto porque se ríen de su opinión]: “Tuvimos Jesse Ventura en Minnesota ganando la gobernación. Nadie pensaba que iba a ganar. Te lo digo, han sucedido cosas muy extrañas”.

Bueno, esas no fueron  las únicas carcajadas que se escucharon ante la increíblemente absurda proposición de que DT iba a ganar la nominación republicana para las elecciones del 2016.

¿Como es que Ellison pudo hacer una  predicción tan precisa? Se trata de un agudo observador (es el primer musulmán miembro del congreso) que ponderó juiciosamente datos que han estado disponibles por largo tiempo. Es miembro de un grupo regional del Partido Demócrata que nuclea a  sagaces políticos.

Un largo tiempo, en realidad. Ya en 1980,  DT (a propósito, mi contemporáneo) era todo un peso pesado en el opulento  mundo de los  bienes raíces de NY. El muchachón muy bien parecido todavía no había desarrollado su personalidad actual y respondía en  las entrevistas con un tono educado y serio.  A la pregunta de rigor si “le gustaría ser presidente de los EE.UU.” él  respondía  en negativo pero con una evidente condicionalidad:

“Realmente no creo que lo haría, pero me gustaría ver como presidente a alguien que podría hacer el trabajo que se necesita, y hay mucha gente capaz en este país… Me gustaría dedicar mi vida a este país… [lamentablemente] alguien con excelentes nociones podría ser rechazado … y no necesariamente tendría la misma posibilidad de ser elegido como alguien sin un gran cerebro, pero con una gran sonrisa “.

Una década después (antes de sus bancarrotas) la respuesta era ya más acorde con su perpetuo “bragadoccio” de estos días. El decía: “… no descarto la posibilidad, y  si decido buscar la nominación voy a ganar porque yo nunca juego a perder”.

Desde entonces (por más de dos décadas)  se convirtió en el eterno candidato con sus frecuentes  afirmaciones-amenazas-bromas de que estaba, o podría estar. en carrera para la Casa Blanca.  Unas semanas antes del  día de su definitivo anuncio presidencial de 16jun15 fue objeto de una última broma  en la cena de la Asociación de Corresponsales la Casa Blanca por su perenne ambición. Fue Obama quien la lanzó “Y Donald Trump está aquí. Todavía”. (Risas).

Lo que nadie entendió plenamente fue que DT desde el 2011 había acelerado frenéticamente sus esfuerzos para ganar estatura en la política nacional  y que después trató de ser un importante actor político en la candidatura de Mitt Romney. Con cortesía pero con firmeza, fue puesto a un lado ya que era considerado una carga. Se las arregló para ocultar sus sentimientos  con sus bravatas y fanfarronadas habituales. Sin embargo, concluyó que los líderes del Partido Republicano nunca lo iban  a ser tomar en serio. Ellos sólo estaban interesados en sus contribuciones.

Su experiencia del  2011 con sus resultados en las encuestas  lo convencieron de que podría convertirse en una fuerza trascendente en la escena nacional. Después de la derrota republicana de 2012 no perdió tiempo forzando su camino dentro la élite republicana a capa y espada. Se convirtió en una atracción en las reuniones de los círculos conservadores. Generosamente hizo contribuciones con cheques de seis cifras en una estrategia  para construir un núcleo de seguidores basado en su capacidad de otorgar donaciones gordas. Cortejando a líderes conservadores de los medios como lo había hecho hábilmente con la prensa de Nueva York en décadas pasadas, encontró un lugar trascendente rápidamente.  Los líderes republicanos  vieron sorprendidos sus intentos de ganar relevancia cuando hablaba en reuniones y otros encuentros republicanos. Se dieron cuenta que el estaba elevando su posición constantemente. No comprendieron que  con el tiempo él se  establecería  en la  formidable personalidad del 2016.

Pero, ¿cómo este arrogante magnate de bienes raíces con un pasado de dudosas transacciones iba a  convencer al electorado republicano que él era el líder que buscaban? Se sagacidad le inspiró para concebir una estrategia atrevida pero brillante. Llegó a convencerse que el Partido Republicano se había convertido en una organización osificada dedicada a servir a la élite en lugar de mejorar la vida de las personas que trabajan. Las masas obreras del Partido Republicano se sentían afectadas por las condiciones cambiantes y estaban hartas de líderes que solo querían sus votos, pero no se preocupaban por sus luchas. Y él iba a entrarle  a  patadas a todos. Él iba incitar los buenos y malos sentimientos de los malcontentos, la búsqueda de chivos expiatorios, inventar historias, provocando y llevando a cabo agresiones maliciosas a todos sus oponentes, republicanos y demócratas.

Todas estas ideas fueron hábilmente combinadas en su anuncio del 16jun15. El “pregonero de carnaval” (así  lo tildó Obama) al fin anunció: “Así que, damas y caballeros, me declaro oficialmente candidato a la presidencia de los EE.UU…. para hacer grande otra vez a los EE.UU.”. No perdió el tiempo atacando a los mexicanos como delincuentes por lo que él iba a construir un gran muralla que ¡será pagada por ellos! Llamó Obamacare la “gran mentira” que el iba a abolir. Sobre puestos de trabajo declaró: “Voy a ser el más grande presidente de puestos de trabajo que Dios haya creado.”

¡Su fórmula funcionó! Derrotó a 16 rivales republicanos y ganó 37 primarias mediante el uso de fuerza bruta. Se las arregló para convencer a los republicanos de que él era un hombre del pueblo, no realmente un político. Utilizó el racismo, el odio a los inmigrantes, el miedo al terrorismo, el disgusto con el ascenso de China, e inventó cualquier historia conveniente que sirviese a sus propósitos. Recientemente ha mejorado su guiso. Tras los asesinatos de Orlando, Dallas y Baton Rouge se ha proclamado el candidato de la ley y el orden que sabrá responder al terrorismo para proteger todos de la violencia y el caos.

Podría esta estrategia resultar para derrotar a Hilaria Clinton? Esa es una definida posibilidad, por supuesto. DT continuará con sus ignorantes y descabellados puntos de vista sobre las condiciones del país sin presentar un plan específico para nada. No hay duda de que sus pregones de carnaval convencerán a muchos en las masas aplastadas por la creciente desigualdad.

Afortunadamente, las cosas no lucen bien para sus  chances en Noviembre. El NYT y otras organizaciones han desarrollado algoritmos estadísticos  basados en  datos históricos y demográficos, reforzados por encuestas en tiempo real. Estas se usan para simular el cambiante conteo de los  538 miembros del colegio electoral, el que realmente define la elección (en EE.UU., el voto por cráneo NO cuenta). De acuerdo a la versión de la semana pasada, Hilaria Clinton tiene una probabilidad del 76 por ciento de derrotar a Donaldo Trump y convertirse en la presidenta de los EE.UU. No hay que cantar victoria. Esa la chance que tiene un basquetbolista de la NBA de acertar un tiro libre. Eso es algo que se frustra con frecuencia.

No sé de estadísticas similares para el fútbol, pero cracks como Messi, Madarona, Zico, Platini y Baggio fallaron penales en momentos críticos. Aun el “infalible” Cornelio Heredia (“Chocolatín”, el legendario volante central del Alianza Lima de los años cincuenta) tuvo su Waterloo.

Del plato a la boca, a veces se cae la sopa.

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¡Paren las prensas! Tras el escándalo de los 20,000 emls reflotados por los rusos, Trump ahora aventaja a Clinton 44/39 % en el voto popular. Eso ha cambiado la proyección del colegio electoral del algoritmo del NYT para: 69% Clinton / 31% Trump.

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