Trabajo Infantil en Bolivia: El resto de la historia

Normalmente trato de no tocar el mismo asunto en mis notas, pero la del 19dic15 (“Bolivia ha legitimado el trabajo infantil”) merita ser una excepción por dos razones: 1) algunos de mis seguidores comentaron que no estaba clara mi posición sobre esa trascendental medida boliviana; 2) una tira cómica que leí hace medio siglo que tenía como protagonista a un malicioso tunante.

Bueno en mi nota divague un tanto sobre los beneficios de que los niños trabajen (como describe Huaman Poma); o que estudien (como recomienda Piketty).

Bueno, aquí afirmo claramente mi oposición a la actual legislación boliviana sobre el trabajo infantil.

La escuela NO es juego; debe ser trabajo, serio trabajo. El niño trabaja educándose. El niño debe quemarse las pestañas y calentar la silla. Y el recibe su pago: inapreciable capital humano.

El estado moderno debe ciertamente invertir en sus juventudes si quiere permanecer competitivo. Los niños deben permanecer obligatoriamente en la escuela. Es su debido lugar.

¿Quimérico; imposible en el tercer mundo? Un ejemplo que se debe tener en cuenta es el Brasil de Lula. Al concluir el siglo XX, solo un tercio de la fuerza de trabajo tenía secundaria. Imposible competir con Finlandia o Singapur. Lula echó a andar dos programas ambiciosos pero plenamente viables: “Canasta Familiar” y “Hambre Cero”. En el primero, se proporcionaba alimentos gratis pero solamente a las familias que mantenían sus hijos en la escuela puntualmente, y que cumplían con los programas de medicina preventiva. La disminución de los niveles de extrema pobreza fue ciertamente histórica. Los efectos en el aumento de productividad del trabajador brasilero mejor educado quedan por verse, pero no tengo duda que trascenderá en una estructura económica en otro nivel.

Por supuesto que en el momento actual la miseria obliga a niños a trabajar en muchos países. El estado no tiene más remedio que tolerar esta situación, pero debe utilizar sus recursos para ofrecer y exigir una adecuada educación a esos niños. Además, debe pro-activamente imponer leyes y regulaciones que protejan a esos menores de patrones y padres inescrupulosos. En el video se observa a un padre vago que espera al patrón para ofrecer los servicios de su pequeño hijo. Es algo que este servidor ha observado en persona varias veces.

Estoy en desacuerdo con el Dr. J. Domic quien en el video afirma: “En Bolivia, para erradicar el trabajo [infantil] habría que erradicar también la cultura andina. Y eso es imposible”.

Domic ignora que muchas soluciones del pasado no pueden resolver los problemas del presente. Así, algunas de las afirmaciones de Smith, Ricardo y Marx no tienen aplicación en el siglo XXI. Igualmente, algunos segmentos de las formidables legislaciones de Babilonia (Hammurabi) y Roma son irrealizables en la actualidad.

Los derechos infantiles en la república romana son un buen ejemplo. Los proletarii (aquellos que solo poseían su prole) constituían la clase más baja de sus ciudadanos. Como no pagaban impuestos no tenían voto. Pero eran importantes porque servían a Roma teniendo hijos. Las leyes les otorgaban el absoluto control de su prole, incluyendo el derecho a vender a sus niños como esclavos. Roma, por supuesto, derogó más tarde ese barbárico estatuto.

La cultura andina en su esplendor organizó y utilizó el trabajo infantil. Han pasado 500 años. Todos los niños andinos deben antes que nada educarse.

La segunda razón para escribir esta nota fue la tira cómica del tunante. Este bribón (que ni hasta de su nombre me acuerdo) era un político en la tira aludida. Como no tengo una copia he preparado una reseña al pie (en inglés, para que lo practiquen). No cabe duda que la alegoría impactó a mi joven persona. Ante un tema de relevancia uno no puede permanecer irresoluto o fluctuante, sino más bien mostrar claridad y fuerza. SIEMPRE, eviten actuar como el bribón.

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The Demagogue

The Scene: The turncoat politician addressing a group of his constituents.

  • First person of the group:   “Sir, what do you think about bombarding the hell out of ISIS? [or another significant issue of the moment].”
  • Politician [taken aback by question]:   “Eh… That is a sensitive subject. Some people say yes, others say no.”
  • Second person of the group:   “Hey! Talk plainly! Stop hedging!”
  • Third person of the group:   “Yeah! Where do you stand?”
  • Politician [suddenly invigorated]:   “I  STAND FOR THE PEOPLE!”
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