Me quede con los crespos hechos

Esos crespos hechos fueron los que preparé para festejar la esperada victoria de Serena Williams de mañana domingo13, y con ella el coronamiento de su carrera con el “Grand Slam-Real”. La devastante derrota de ayer es descrita vívidamente en el artículo adjunto del NYT.

“En la puerta del horno se quema el pan”; “Del plato a la boca, a veces se cae la sopa”; “Anything that can go wrong will go wrong” (Murphy’s Law);“The perversity of the universe always tends toward a maximum” (“Finagle’s Law”).

Traduzco la última ley (jocosamente, la “Ley de Fulmine”), que es denominada en sociología la “Ley de Dinámica Negativista”: “La perversidad en nuestro universo siempre tiende a un máximo”. Nos guste o no, el hecho es que esta ley proporciona buenos pronósticos para fenómenos psicológicos y colectivos del futuro. Escuche recientemente a un locutor argentino filosofando: “Hace 32 años que el Perú no clasifica al mundial. Eso es un buen material para una novela de Vargas Llosa”.

¿Qué ocurrió? Al final, Williams parecía no discernir lo que pasó. Aparentemente su desconcentración fue resultado del imperativo que sentía ante la preciosa oportunidad que se le brindaba a los 33, en su ardua carrera con final a la vista. Parece que el duelo fue esencialmente con ella misma. Opina su entrenador:

“Creo que ellaperdió su ruta,mentalmente. Tácticamente no sabíaqué haceren un momento determinado. Al tomar las decisiones equivocadas se pierde los puntos que unoestá acostumbradoaganar, y entonces uno no entiende lo queestá pasando, yentonceselige más ymásopcionesequivocadas… Hoy claramente no fue un buendía para ella.Lo viesoesta mañana, en el primer minuto, en el primer segundo…”

Pero ella no concede eso. Declaró confundida: “Nunca sentí presión”.

¿Quien le ganó”. La italiana Roberta Vinci, 32, una astuta veterana pero venida a menos (ya no estaba “rankeada’). De comienzo a fin logro colocar tiros rasantes-bajos que pusieron en problemas a Williams. No le fue posible generar sus rítmicas respuestas a profundidad, su “marca registrada”.

Yo estaba preparando un feliz complemento a mi artículo del 14 de julio: “Williams no es Pelé, todavía”, el que escribí en el idioma inglés. Releyendo esta fuente, me extraña el espíritu negativo que utilice, no por qué. ¿No será que soy un pájaro de mal agüero?

Bueno, expongo a continuación un sumario de los apuntes que tenía listos:

  1. Williams iba a ser el primer estadounidense, hombre o mujer, que hubiese conquistado el “Grand Slam-Real” (real, porque lo contundente de la victoria, ya que se obtiene los títulos en Australia-Francia-Inglaterra-EE.UU. ¡en el mismo año!). En el tenis moderno (modalidad “Open Era” que data de 1968), solo 3 atletas han realizado la hazaña: dos mujeres, Margaret Court de Australia en 1970, y Steffi Graf de Alemania en 1988; y un varón, Rod Laver de Australia en 1969.
  1. Mi nota anterior contenía una imprecisión ya que no listaba a Graf. Significativamente, fue un seguidor ingles-parlante el que llamo la atención a mi omisión.
  1. El tenis es un deporte prácticamente no ejercitado por los afro-americanos en los EE.UU. La mayoría del público estadounidense nunca mostro simpatía por las hermanas Venus y Serena Williams, particularmente por Serena por su espíritu bullicioso y vociferante, presto a contestar los improperios racistas contra ella. Atestigua la periodista afro-americana Claudia Rankine en su reciente artículo: “El significado de Selena”, la descarada preferencia de los concurrentes blancos por la rubia bielorusa Victoria Azarenka en el torneo US Open del 2013. No tengo duda que ese público ha sentido “schadenfrauden” por la derrota de Serena. Que una afro-americana consiga lo que ningún blanco de su país ha obtenido en tenis, su deporte, es algo que les llenaba de ira.
  1. ¿Exagero? El lunes 3 de noviembre del 2008 yo llegaba al aeropuerto O’Hare para votar al día siguiente en las elecciones nacionales. Sentado en la barra de una cafetería tomando mi café observo que entra un piloto de aviación, un gringo de dos metros en su impecable uniforme, actuando como dueño del mundo. Se dirige al empleado filipino a quien aparentemente conoce bien:

– Dame muchacho un “grande”, que me muero de sueño.

– Y mañana Capitán, ¿estamos por el cambio?” – dice el filipino pasándole el café.

El Capitán cambia completamente su expresión entusiasta, paga y bruscamente se retira sin despedirse.

– Parece que el Capitán no simpatiza con Obama – me comentó el filipino.

Era evidente que la inminente victoria del afro-americano Obama para ser proclamado presidente de su país, era algo en el estomagó del Capitán que no se podía digerir. Para muchos de ellos sigue siendo lo mismo, siete años después. Que Williams salga derrotada es algo que les produce júbilo, regocijo, felicidad.

Volviendo a la carrera de Williams, debe señalarse que a los 33 sigue muy en pie, según los entendidos. Pero creo que mi apreciación de Julio probablemente fue acertada, pues hasta ese momento no había probado categóricamente ser una Pelé.

Ojala que me equivoque y pueda escribir mi nota aclamatoria para esta gran deportista en el 2016.

http://www.nytimes.com/2015/09/12/sports/tennis/roberta-vinci-ends-serena-williamss-grand-slam-run-at-us-open.html?_r=0

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