Acto final en tragedia

Paul Krugman considera en el artículo adjunto que Grecia ha traspasado la orilla del precipicio, es decir ha pasado su punto sin retorno. Krugman recomienda a Grecia abandonar el euro para poner fin a un régimen de austeridad disfuncional que tanto daño ha hecho a la nación en los últimos cinco años.

Los bancos están cerrados y el gobierno ha impuesto controles de capital, es decir, un “corralito” a depósitos en euros. Es muy probable que el gobierno pronto tendrá que empezar a pagar las pensiones y salarios con “comprobantes”, instaurando en efecto una moneda paralela la que evolucionaría al nuevo dracma. Y el domingo, el país celebra un referéndum sobre si se aceptan las exigencias de la “troika” (el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y el Consejo Europeo, las instituciones que representan los intereses de los acreedores) para imponer aun mas más austeridad.

Estima Krugman que la creación del Euro sin el establecimiento de una unión fiscal y bancaria ha sido un tremendo error. ¿Por qué?

La respuesta es sencilla. Crisis en los estados participantes siempre van a ocurrir. La unión monetaria corta la salida más practica a los desequilibrios económicos, pues establece la imposibilidad de devaluar la moneda, la lógica puerta de escape para exportar más y generar crecimiento.

En el caso de Grecia, en vez de un mecanismo tangible para curar al enfermo, se le “rescató” con medicinas que acabaron prácticamente matando al paciente.   Eso es exactamente lo que ha ocurrido, opina Krugman: “… la economía griega se ha desplomado, en gran parte, como resultado de las bárbaras medidas de austeridad que han traído abajo la producción arrastrando con eso la recaudación de impuestos”.

Añade Krugman: “Grecia debería votar NO en el referéndum y el gobierno griego debería estar listo a abandonar el euro… debe tomarse en cuenta de que la mayoría (no todo, pero la mayoría) de lo que se dice del despilfarro e irresponsabilidad griega es falso. Sí, el gobierno griego estaba gastando más de la cuenta hasta el 2010. Pero desde entonces ha vigorosamente reducido el gasto y aumentado la recaudación de impuestos. El empleo del Gobierno ha caído en más del 25% y las pensiones se han reducido drásticamente. Si se suman todas estas medidas de austeridad, se tendrían fondos más que suficientes para eliminar el déficit original y generar un gran superávit”.

Finalmente, Krugman expone tres razones para votar por un NO a la troika: “Primero: sabemos ahora que mas austeridad no serviría. Cinco años después de tratar, Grecia esta peor que nunca. Segundo: mucho del caos de la “Grexit” (la salida de Grecia a la Eurozona) ya ha ocurrido. No mucho más daño es posible. Y tercero: el ultimátum de la troika es el abandono de toda pretensión de que existe independencia en Grecia. En último análisis, todo es acerca de poder, el poder de los acreedores de paralizar la economía griega, lo cual persiste siempre y cuando se acepta la noción de que la salida de Grecia a la Eurozona es inimaginable; por lo tanto es necesario acabar con esa inimaginabilidad

Krugman ha dado en el clavo. Claro que hay vida después de una cesación de pagos (ver mi comentario del 29ene15 sobre Argentina 2001 en Instagram) . El comienzo será amargo: la transición del euro al dracma acarreará una fuerte devaluación; los salarios y las jubilaciones se pueden venir abajo; y con un sistema financiero destruido, los préstamos a personas e industrias prácticamente desaparecerán. Por otro lado, la moneda devaluada significará un impulso favorable al comercio internacional de bienes y servicios.

Entonces, Grecia si podrá crecer de verdad con una economía reformada y un sector turismo reestructurado. Esto ha ocurrido en Argentina y en otras ocasiones y lugares.

Existe la opinión que la troika hizo a propósito una “oferta Corleone invertida” (una oferta que no se puede aceptar) a Tsipras. Si el aceptaba, quedaba destruido políticamente. Si no aceptaba, el país entraba en desbarajuste precipitando un cambio de gobierno. Pero Tsipras lanzo su granada convocando un plebiscito.

Gane o pierda Tsipras el domingo, el gran proyecto “Unión Europea” se ha convertido en un fiasco, lo que es un tiro por la culata para esos plutócratas de la troika.

http://www.nytimes.com/2015/06/29/opinion/paul-krugman-greece-over-the-brink.html?_r=0

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