Una enorme burocracia donde no hay responsables

Esa es la caracterización de General Motors (GM) dada por su presidenta M. Barra. Se refería a una “cultura” donde nadie, en ingeniería, seguridad, asesoría legal, gerencia o alta gerencia, resultó responsable de los defectos en los interruptores de encendido de sus autos Chevrolet Cobalt, que causaron al menos 13 muertes. Ninguna acción legal, solo despidos (15).

El artículo adjunto del NYT centra su atención en las responsabilidades de los abogados, que por docenas y por más de ocho años, “abordaron” un problema que a todas luces destellaba como gravísimo.

El autor rotundamente afirma que los abogadosestuvieronen el centro de la ineptitud. Ellos fallaron crasamente a la regla básica de la profesión: “Un abogado otorgara a su cliente representación competente en todo momento”. Incrédulo, se pregunta cómo tantos profesionales pudieron fracasar tan garrafalmente.

En parte,el drama se debió a dos mañas afianzadas en la “cultura”: 1) “el Ademán GM”, el gesto al final de una reunión por el que todos señalan acuerdo con un plan, pero que nadie después persigue realmente; y 2) “el Saludo GM”, el acto en que todos cruzan sus brazos apuntando a los costados, indicando que el asunto es de los vecinos.

Comenta el autor: “Esos abogados parecen haber visto que su obligación era sólo tratar los hechos aislados que exigía la atención del momento; por lo tanto ignoraban completamente el patrón de los problemas… En cada caso en litigio se evaluó solamente hasta cuanto la empresa tendría que pagar, sin considerar relaciones con la cuestión más amplia: si hubo una falla sistémica en un producto GM… Incluso poco se hizo cuando abogados externos advirtieron que GM podría recibir graves multas… Aun cuando recibieron en abril del 2013 el “bombazo” de que el ingeniero responsable del interruptor de encendido había ordenado un cambio en el dispositivo años atrás, los abogados transaron rápidamente, sin afrontar nada más. Así, el retorno forzado de los autos fue instituido por GM casi un año después”.

Cabe resaltar que esa cultura de irresponsabilidad de GM no es un hecho aislado. Parece más bien que es común en la mayoría de las industrias y entidades de los EE.UU. Prima la indiferencia a las malas prácticas, la ausencia de la responsabilidad personal, y la respuesta prepotente a cualquier crítica, por importante que sea. Eso fue evidente cuando hasta hoy nadie ha aceptado responsabilidad en Wall Street por la reciente debacle económica. Ningún ejecutivo importante, de los bancos o de las entidades reguladoras, ha sido determinado responsable por acciones (o inacciones) que desencadenaron la Crisis Financiera del 2008.

Bueno esta vez, GM ha sido cogido con las manos en la masa: En un seminario para sus abogados en el 2008 se daban instrucciones para “escribir con estilo”. Palabras como problema o defecto deberían ser remplazadas por “cuestión” o “condición”. Si el defecto era evidente, se trataba de una “operación disconforme con diseño”. Prohibido usar frases como: incidente peligroso; casi causa accidente; esto es un riesgo; o, esto es inseguro.

Bueno, no hay nada nuevo bajo el sol. Sobre “escritura con estilo”, Orwell dijo en 1946 respecto a TODOS los políticos: “…Su lenguaje está delineado para que las mentiras suenen como verdades y que los asesinatos parezcan respetables”.

 

http://dealbook.nytimes.com/2014/06/09/how-g-m-s-lawyers-failed-in-their-duties/?_php=true&_type=blogs&_r=0

 

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