La cripto-moneda bitcoin cumple hoy 10 años

El Diario Hoy de Chicago ha publicado un artículo titulado “Diez años de bitcoin” que presenta una discusión integral del fenómeno bitcoin. Desde una posición equitativa,el artículo se toma el trabajo de escuchar a apologistas y detractores. Conviene clarificar que este servidornunca ha sido, ni es, un observador impresionadopor las abundantes grandilocuencias de los promotores de bitcoin. Así, es de esperar que algunos de mis seguidores van a discrepar con mis planteamientos.

El Diario Hoy (del grupo Chicago Tribune) es un periódico gratuito en español que se ha constituido en una buena fuente de valiosos materiales que ellos escogen y traducen a nuestro idioma. Se consignan publicaciones de los cinco continentes, esta vez de la AFP.

Nunca debemos olvidar que fue el 31oct08 que el libertario Satoshi Nakamotodeclaró en su “libro blanco” (manifiesto) que el objetivo de bitcoin era “efectuar pagos en línea directamente de una persona a otra sin pasar por una institución financiera“. Es decir, los bancos centrales(los emisores de moneda) y los gigantescos bancos privados de todo el mundo,estarían expuestos a quedarse sin chamba.¡Se tendrían que ir con su música a otra parte!

Esta postura visionaria no es invención de Nakamoto. En realidad, el eminente economista estadounidense MiltonFriedman (fallecido en el 2006) anticipabaque,en un futuroestadio económico, herramientas tipo bitcoinestarían disponibles a largo (o no tan largo) plazo. Eso es algo análogo a lo planteado por Carlos Marx quienpostulaba que en el modo comunistade producción no existirían autoridades gubernamentales, puesto que no selas necesitarían. Las sociedades comunistasoperarían, valga la redundancia, comunalmente, gracias a avanzadas tecnologías y audaces contratos sociales.

Recordemos que Friedman era también uno de los escépticos sobre la necesidad de la existencia del FED (el BancoCentralde los EE.UU.,el “Federal Reserve System”). Él no estaba con las multitudes que exigían a gritos: “Endthe Fed!. Endthe Fed!”…” (¡Pongamos fin a la Reserva Federal!), como lo hacía Ron Paul, un importante pre-candidato republicano del 2012. Pero el afirmaba que el FED debería ser desbandado para ser sustituido por una computadora, que en tiempo-real controlaría mejor el dinero circulante necesariopara cada momento.

El sorprendente fenómeno bitcoin impacta en dos escenarios: 1) el monetario, porque primariamente, el bitcoin es una cripto-moneda, es decir, dinero; y 2) el tecnológico, pues el bitcoin actúa en una avanzada plataforma mundial llamada “cadena de bloques” (blockchain). Este artículo cubresolamente el primer escenario.

Sobre el segundo digamos solamente que el Blockchain es considerado un importante avance tecnológico que abarcarámúltiples utilizaciones en: contratos, finanzas, comercio, entes gubernamentales, etc. En esencia, se tratade una enorme planilla Excel que maneja millones de cuentas de la manera que hoy lo hace la compañía Visa de tarjetas de crédito, pero sin la presencia de un ente central dominante. La información está encriptada y el acceso rigurosamente protegido.Este servidor opina que, a pesar de todos los engrandecimientos, las aplicaciones concretas de los blockchainsestán todavía en los años(e incluso décadas) por venir. Informa P. Noizat, un negociante francés: “…la red sólo puede tratar actualmente cinco a 10 operaciones por segundo, frente a varios miles para los operadores de tarjetas Visa por ejemplo”.

Empecemos por clarificar quecosa es realmenteel dinero. Bitcoin para ofrecer tal capacidad debe contar con tres propiedades:

  1. Primariamente,debe ser un Medio de Cambio y Pago. Es crucial quedeba ser aceptado ordinariamente en cualquier transacción de bienes y servicios.Es decir, debe tener aceptabilidad manifiesta como las que cuentan hoy el Dólar estadounidense, el Euro y el Yen japonés (el Yuan chino todavía no cuenta con esa capacidad). A pesar de la enorme propaganda, el bitcoin simplemente no compite como medio de intercambio. Sin embargo, su uso tiene mucho sentido en economías caóticas o inflacionarias como las actuales en Argentina o Venezuela. Por otra parte, es la monedad predilecta para los lavadores de dinero o delincuentes nacionales e internacionales.
  2. Debe constituirse en Depósito de Valor, es decir debe mantener su valor con el paso del tiempo para poder realizar compras en el futuro. Nuestro dinero es el resultante delo que podemos acumular de nuestro trabajo por lo que el uso bitcoins para ese propósito es inapropiado por su volatilidad. Nadie es su sano juicio pondría los ahorros de su vida en bitcoins. Por otra parte, su uso puede ser de interés para esos que quieren compra barato y vender gordo, es decir, para los especuladores.
  3. Debe establecerse como una eficaz Unidad de medida. En todas las economías, los precios de bienes y servicios se miden y expresan en función del dinero pactado. Así, la moneda se convierte en un patrón que permite la comparación de los valores de diferentes capitales. La volatilidadde bitcoin desmedra esa utilización. ¿Qué persona, firma o economía va a decidirse a calcular sus activos en una unidad tan insegura como bitcoin?Muchos posibles socios van a abstenerse ante tales estados financieros.

En resumen, en mi opinión,eluso de bitcoin como dinero en unadesilusióndespués de una década de vida. Sin embargo, eso no es así para algunos significativos actores en algunos mercados de bienes y servicios.

¿Ha madurado Bitcoin en estos 10 años? Un decepcionado, el economista turco-americano N.Roubini, afirma que su loada descentralización es un mito: “Es un sistema más centralizado que Corea del Norte. Los mineros están centralizados, los intercambios están centralizados y los programadores son unos dictadores”, denunció en un artículo de prensa.

La Crisis Financiera del 2008 fue resultado de la inundación de los portafolios de las más importantes instituciones financieras de los EE.U. con activostóxicos (MBS, CDS, etc.). Al día siguiente del colapso de Lehmann Brothers, el16sep18 hacia las 11am, cuando parecía que la situación se estaba moderando, se vino abajo el techo. El Reserve Primary Fund anunció que estaba “rompiendo el dinero” (breakingthebuck) cuando su valor de activo neto cayó a 97 centavos por acción. Fue la primera vez en la historia de este veneradofondo del mercadoahorrista enque se fallaba en mantener el valor liquidativo de$1 por acción.Para sorpresa del mundo, una buena parte de su portafolio había estado invertido en tóxicosde Lehmnam que ahora tenían un valor de zero. Esta noticia corrió como reguero pólvora provocando pánico en decenas de millones de ahorristas en esos fondos y en todoslos mercados de valores. Así se desatóla crisis en los EE.UU. y el mundo entero.

Existen actualmente unos $300,000 millones invertidos en bitcoins en manos deespeculadores, pero también secretamente en instituciones de prestigio. ¿Qué piensan hacer estos muchachos? Ellos se sienten amparados por la “teoría del tonto mayor”,la cual afirma que el precio de un activo no está determinado por su valor intrínseco, sino por creencias y expectativas irracionales de los participantes delos mercados. Se razona que uno puede pagar un precio “tontamente” alto porque uno puede racionalmente esperar que el activo pueda ser revendido a un “tonto mayor” más adelante.

El bitcoin es un tóxico. Su precio se encuentra hoy en $6300, después de caer un 67% en los últimos 10 meses. Los tontos están nerviosos pues cada vez dudan mas en encontrar tontos mayores. Algunos analistas consideran probable una caída al nivel de $1000. ¿Sera que ese desplome vendrá de improviso? ¿Qué instituciones terminaran en quiebra?¿Causará eso un pánico como el del 2008? Dios nos libre.

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Sobre el ensayo “Una Correspondencia entre Marxistas”

He discutido y leído con interés los comentarios de varios de mis seguidores al ensayo en pauta.

Cabe aquí una reflexión. Siempre me he preguntado ¿cómo es que se habrán hechos las grandes obras de la historia? Así yo divago, ¿cómo fue que Cervantes concibió “El Quijote”?, probablemente la más grande obra literaria de todos los tiempos.

Recientemente he tenido la gran satisfacción de conocer cómo se engendraron dos obras trascendentales de nuestros tiempos:1) el libro “Conversación en La Catedral” de Vargas Llosa, probablemente su obra más ambiciosa, que fue materia de una conferencia que asistí en el 2017; el autor hasta el día de hoy parece tener pesadillas, pues se le complicó y resultó en dos tomos; y 2) la canción de los Stones “Street Fighting Man”, la que jóvenes de este país cantaban y bailaban desafiantemente en sus protestas contra la guerra de Vietnam (ver mi nota del 26dic13 en este blog).

La obra es el tratado “Monopoly Capital” (“Capital Monopolista”) escrito por Paul Barán y Paul Sweezy y publicado en 1966, dos años después del fallecimiento del primero. En el 2017 fue publicado “The Age of Monopoly Capital” sobre la cartas que intercambiaron “los dos Pauls”. Mas puntualmente, aquí estaremos comentando un recientemente ensayo que proporciona una excelente reseña de este último libro.

Empecemos en señalar que para nuestra buena fortuna estos connotados economistas mantuvieron una copiosa correspondencia en el periodo 1949-1964. En ella, ellos intercambiaban sus puntos de vista con entusiasmo, pero con firmeza. Ellos utilizaban los medios de comunicación de la época: papel, sobres y sellos postales, Sweezy en Nueva York y Barán en San Francisco.

Debe entenderse  que a diferencia de la ortodoxia de la época, cuando el mundo socialista encabezado por la Unión Soviética consideraba los escritos  de Marx como inamovibles, Barán y Swezy eran considerados unos  iconoclastas. Desde sus importantes tribunas, ellos abiertamente exigían la necesidad de evolucionar el Marxismo para resolver los apremiantes problemas de la época. Así, en 1958, Sweezy había declarado:

“El Marxismo es, por un lado, lo que Marx dijo e implicó sobre muchos temas y cosas. Por otro lado, es un conjunto vivo de principios y doctrinas que, por la naturaleza del caso, deben cambiar con el tiempo. Dado que muchas de las cosas que dijo o implicó Marx son anticuadas y desde entonces se han refutado o se han vuelto irrelevantes, ¿no se sigue que el Marxismo, el conjunto de ideas vivientes, se aleja progresivamente del Marxismo, la creación de Marx?”

Estos formidables pensadores debatían a veces desde posiciones adversariales pero siempre lo hacían con originalidad y buen espíritu. Ellos continuamente colaboraban a lo que ellos denominaban la “obra”, día a día, ladrillo por ladrillo.

Anticipando que el tema seguirá deliberándose con mis allegados, quisiera en este momento contribuir con los siguientes conceptos.

  1. El tema no es sencillo. Después de una nueva lectura (la tercera) decidí traducir íntegramente el escrito y añadir cursivas en puntos claves para facilitar entendimiento. Al pie encontraran mi versión de este trabajo en nuestro idioma.
  2. El ensayista (un discípulo de Barán en Stanford) está en capacidad de ofrecer comentarios de primera fuente puesto que él fue alumno, colaborador, y a veces contendiente, del gran economista.
  3. El corazón del libro es la presentación del concepto del Superavit Económico (SE), que según ellos es la característica fundamental del capitalismo de la postguerra (estudiada circa 1950-1960). Se postula que, en ese momento, la actuación de las más importantes firmas capitalistas era bastante (o muy) diferente a las de las organizaciones que Marx analizó ocho décadas antes. Se contaba entonces (en 1950-1960) con capacidades potenciales enormes de producción mucho mas allá de los niveles históricos, o de las demandas de los mercados. Estas sobrecapacidades formidables constituían el verdadero garrote que los capitalistas utilizarían para doblegar a sus adversarios, locales o internacionales.
  4. Notar que se trata de una capacidad real, pero solo potencial, no de activos constituidos, o que estaban constituyéndose para producir.
  5. Es evidente que los dos Pauls nunca manejaron enteramente el concepto pues la correspondencia revela que el esquema estaba todavía en sus fases de formulación y asentamiento.
  6. Yo creo que el asunto es así. Voy irónicamente a usar un ejemplo del método de irrupción que usaron los capitalistas chinos para hacerse de amplios mercados internacionales. Hablemos de medias (calcetines) con cifras un tanto forzadas para simplificar. El mercado mundial antes de la década de los noventa era dominado por digamos 20 grandes productores en los cinco continentes produciendo cada uno 100 millones de pares al año y así cubrir la demanda mundial de 2,000 millones. El precio era de unos $3 por par. Resulta que las tecnologías y capacidades financieras chinas permitieron montar dos enormes fabricas produciendo 1,000 millones al año con un precio de $1 por par. Esto es una nueva manera de hacerse de mercados, mucho más contundente a lo que históricamente habían utilizado Inglaterra, Alemania, Japón, USA, etc. Teóricamente los chinos podrían haber barrido a sus 20 competidores el día uno, pero en realidad emplearon un acomodo gradual, pero sí, con buen pie. A propósito, un excelente calzoncillo peruano se vende hoy en día en Lima a $3, cuando uno comparable chino o del Asia se obtiene en Chicago a $2. Es cuestión de tiempo para que la fábrica peruana cierre sus puertas.
  7. Notar que el desenlace descrito no es necesariamente inevitable. Los chinos podrían haber desistido de apropiarse del mercado de medias si es que conseguían a cambio otras ventajas económicas, políticas o militares. Pero lo que realmente es nuevo es la capacidad actual de producir un tremendo SE y prevalecer, puesto que no hay nadie para pisarles el poncho a estos capitalistas monopolistas (no los capitalistas competitivos de antaño).
  8. Y yo por eso, siempre que visito Nueva York, voy a un comercio de productos chinos en la sexta con la 28 donde adquiero una bolsa de 10 pares por $7. Salgo ñato de risa a disfrutar la brutal productividad de estos capitalistas monopolistas de la China Comunista.

Acabo concluyendo que el trabajo de los dos Pauls en “Capitalismo Monopolista” es, en mi opinión, la mayor contribución al avance del Marxismo del siglo XX. Su originalidad y entendimiento es, otra vez en mi opinión, es superior a lo aportado por Mandel o Kalecki. La temprana muerte de Barán fue realmente una tragedia porque el otro Paul solo no pudo concretar lo envisionado. Faltaba un verdadero genio, es decir otro Carlos Marx.

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Una Correspondencia entre Marxistas

Comentarios al libro:

Nicholas Baran and John Bellamy Foster, editores, The Age of Monopoly Capital: Selected Correspondence of Paul A. Baran and Paul M. Sweezy, 1949–1964, Monthly Review Press, New York, 2017

Por Tom Mayer — Monthly Review –(Jun 01, 2018)

Paul A. Barán (1910-1964) y Paul M. Sweezy (1910-2004) fueron dos de los economistas marxistas más creativos e influyentes del siglo pasado. Eran los coautores de “Monopoly Capital”, publicado en 1966 y a menudo considerado “el libro más influyente … por los economistas políticos marxistas de los Estados Unidos”. (13) “The Age of Monopoly Capital” recopila cientos de cartas entre Barán y Sweezy, escritas entre 1949 y la muerte de Barán en 1964. La correspondencia contiene numerosas ideas interesantes, importantes e imprevistas. Los “pepitas de oro” de sabiduría sobre la teoría económica, la historia socialista, el método dialéctico, la política académica y muchos otros temas están dispersos en todas partes. También transmiten un vívido sentido del paisaje político de los Estados Unidos, como lo experimentaron dos hombres de izquierda durante algunos de los años más oscuros de la Guerra Fría. Pero el enfoque principal de las cartas es desarrollar los conceptos y el marco utilizado en “Monopoly Capital”.

Esta no fue una tarea simple. Aunque firmemente anclado en la tradición marxista, el libro, que en sus cartas Barán y Sweezy llaman simplemente la “obra”, fue un trabajo innovador y en cierto modo iconoclasta. Sostuvo que la forma de capitalismo que prevalecía en los Estados Unidos de posguerra y otros países capitalistas avanzados, que Barán y Sweezy llamaron Capitalismo Monopolista, era muy diferente al Capitalismo Competitivo estudiado por Karl Marx. Bajo el capitalismo monopolista, cada industria importante estaba dominada por unas pocas corporaciones gigantes, fuertemente apoyadas por el estado. Colectivamente, las corporaciones que controlan ahora una industria son generadoras de precios en lugar de receptores de precios, y a diferencia de las empresas de capitalismo competitivo, no necesitaban gravitar hacia la igualdad de las tasas de ganancia.

Barán y Sweezy también avanzan el concepto de Superávit Económico (SE), definido como “la diferencia entre el ingreso que podría generarse con los medios económicos y tecnológicos existentes y los costos de producción”, como un medio más útil de analizar el capitalismo monopolista que el marxista convencional, es decir, la noción de la plusvalía (36). Esta última estaba estrechamente vinculada a la teoría del valor trabajo y a menudo se identificaba con la suma de las ganancias, el interés y la renta [IMPRECISO]. El excedente económico, tal como lo concibieron Barán y Sweezy, es un concepto más amplio y más completo.

La principal propensión del capitalismo monopolista no es la tasa de ganancia decreciente del Marxismo clásico, sino más bien la tendencia a que suba el excedente. Barán y Sweezy interpretaron muchos aspectos de la sociedad estadounidense, desde el implacable “esfuerzo de ventas” hasta aumentos en el gasto gubernamental y la escalada del militarismo, como intentos de absorber el creciente superávit económico. Esta integración de procesos económicos, políticos y culturales es el logro más original de “Monopoly Capital”.

Barán y Sweezy, aunque eran amigos cercanos, eran seres humanos muy diferentes. Sweezy era un vástago de la clase capitalista de los EE. UU. Un hijo de banquero que asistió a Exeter y luego a Harvard, donde se convirtió en editor de Crimson. Sweezy no se radicalizó hasta la adultez temprana: por la Gran Depresión, por las conferencias de Harold Laski en la London School of Economics, y por su lectura de History of the Russian Revolution de León Trotsky. Sus cartas en “The Age of Monopoly Capital” sugieren que, a pesar de su profundo compromiso con el Marxismo, retuvo muchas de las inclinaciones empiristas de la ciencia social estadounidense, y que, aunque enojado por las iniquidades e irracionalidades del capitalismo estadounidense, realmente no se sentía enajenado de la sociedad estadounidense Sin embargo, hasta el final de su vida, permaneció dedicado a una transformación revolucionaria del capitalismo: “Supongo que estoy temperamentalmente disgustado por el reformismo” (375).

Barán tenía una procedencia muy diferente. Nacido de una familia judía en Ucrania, creció en el vorágine de la revolución rusa, incluso cuando su padre, un médico, se opuso a los bolcheviques. Poco después de 1917, la familia Barán se mudó a Polonia y adquirió la ciudadanía polaca, aunque sus padres finalmente regresaron a la Unión Soviética. Barán se educó tanto en Alemania como en la Unión Soviética, y recibió un doctorado en economía de la Universidad Humboldt de Berlín a principios de la década de 1930. Aunque activo en la política de izquierda europea, logró evadir las garras de Hitler y Stalin, y llegó a los Estados Unidos en 1939, inscribiéndose como estudiante graduado de economía en Harvard, donde conoció a Sweezy. El estilo de Marxismo de Barán estaba más alejado del empirismo positivista que el de Sweezy. Interpretó el materialismo histórico como una especie de racionalidad crítica: “El Marxismo no desea ni pretende ser una ‘ciencia positiva’, una variedad de afirmaciones sobre hechos pasados y presentes, o un conjunto de predicciones sobre la forma o el momento de los eventos futuros”. Escribió en un ensayo. “Siempre fue una actitud intelectual, o una forma de pensar, una posición filosófica cuyo principio fundamental es la confrontación continua, sistemática y completa de la realidad con la razón” (mayúsculas-cursivas de Barán) .1

A pesar de que vivió en los Estados Unidos durante veinticinco años, Barán nunca se sintió como en casa en la sociedad estadounidense. Como escribe su hijo Nicholas Barán en el prefacio del libro, “mientras algunos inmigrantes europeos abrazaban la cultura estadounidense y buscaban asimilarse a ella, mi padre mantuvo su distancia, desdeñoso y despreciativo de la cultura estadounidense. Él absolutamente despreciaba el juego de béisbol. Tenía sentimientos similares sobre la goma de mascar, las papas fritas, la Coca-Cola y la abominación de la televisión estadounidense, todo lo cual estaba prohibido en su hogar “(9). De hecho, Barán sospechaba que seguiría siendo un extraño en casi cualquier sociedad: en una carta de mayo de 1962, escrita en Moscú, se lamenta: “Definitivamente no soy bueno para ningún Poder Establecido (“Establishmen”). Tal vez, después de todo, esa es la función eterna del intelectual, en todos los tiempos y lugares “(302). “The Age of Monopoly Capital” incluye poco material personal, pero está claro a partir de sus cartas que Barán a menudo tuvo problemas con episodios de depresión.

Dos aspectos de la correspondencia son particularmente impresionantes. La primera es la forma de llevar a cabo años de estudio y debate, en los que los dos marxistas superaron importantes diferencias intelectuales, políticas y culturales para llegar a un análisis compartido y penetrante del “orden económico y social estadounidense”, en las palabras del subtítulo del libro “Monopoly Capital”. Llegaron a este análisis sin restringir sus desacuerdos o suprimir sus posiciones individuales, aunque también con muy poco rencor. Ni Barán ni Sweezy dominaron el lento proceso de convergencia intelectual evidente en estas cartas. Algunas veces, uno de los miembros      convencía al otro mediante argumentos racionales, mientras que en otras veces llegaban a una posición compartida muy alejada de sus puntos de partida. En otras ocasiones, minimizaban o replanteaban puntos sobre los que no se llegó a un acuerdo.

De hecho, las cartas revelan que los desacuerdos iniciales entre los dos Pauls no eran infrecuentes ni sobre cuestiones meramente secundarias. Entre otras cosas, al principio diferían sobre los méritos de Thorstein Veblen como crítico del capitalismo, sobre el papel del subconsumo en la generación de crisis capitalistas, sobre si el imperialismo precedió al advenimiento del capitalismo monopolista, sobre la guerra sino-india de 1962 , y sobre la validez del análisis del imperialismo de los comunistas chinos y sus prescripciones para la estrategia revolucionaria.2 En cada uno de estos casos, salvo el último, finalmente forjaron una perspectiva común. Esta notable capacidad para el compromiso por camaradería es ante todo un tributo a la relación entre dos intelectuales apasionados e incisivos. Pero también sugiere que, con suficiente inteligencia, urbanidad y voluntad, muchos otros de izquierda podrían superar esa perenne discordia que a menudo socava su influencia política.

Una segunda característica impresionante de la correspondencia es su actitud matizada y respetuosamente crítica hacia Marx y el Marxismo. Barán y Sweezy reconocieron la brillantez y profundidad del pensamiento marxista y su relevancia para cualquier proyecto de cambio social radical. Sin embargo, no consideraron que las escrituras de Marx o de los marxistas posteriores fueran fuentes infalibles de la verdad. Por el contrario, ambos acordaron que a medida que las sociedades cambian, un Marxismo verdaderamente útil debe cambiar en consecuencia. En diciembre de 1958, Sweezy escribe que:

“El Marxismo es, por un lado, lo que Marx dijo e implicó sobre muchos temas y cosas. Por otro lado, es un conjunto vivo de principios y doctrinas que, por la naturaleza del caso, deben cambiar con el tiempo. Dado que muchas de las cosas que dijo o implicó Marx están anticuadas y desde entonces se han refutado o se han vuelto irrelevantes, ¿no se sigue que el Marxismo, el conjunto de ideas vivientes, se aleja progresivamente del Marxismo, la creación de Marx?” (223)

Unos días más tarde, Barán responde:

“Estoy de acuerdo con usted en que, abstractamente hablando, hay una tendencia a que las declaraciones marxistas individuales se vuelvan irrelevantes con el progreso de la ciencia. De facto, sin embargo, esta tendencia no es tan fuerte como uno podría pensar, simplemente porque en el ámbito de las ciencias sociales ha habido mucho menos progreso desde los días de Marx de lo que uno pensaría sobre la base de lo que ha sucedido en el campo de las ciencias naturales”. (225)

En un momento en que el Marxismo en los Estados Unidos estaba dominado por dogmas y directivas del partido, Barán y Sweezy trataban el legado marxista como un trampolín creativo, no como una camisa de fuerza intelectual. Sin perder su identidad marxista esencial, su interpretación del materialismo histórico evolucionó con el movimiento de la historia y se adaptó a contextos socioeconómicos específicos. Dicha flexibilidad disciplinada los colocó a la vanguardia del pensamiento revolucionario y le dio una relevancia política perdurable.

La década de 1950, durante la cual se escribieron la mayoría de estas cartas, fue sombría para los Estados Unidos. Los brotes radicales de la Depresión y la Segunda Guerra Mundial se contuvieron y luego retrocedieron, mientras el macartismo devastó los partidos de izquierda y los sindicatos radicales, las ideas socialistas se volvieron tabú o incluso traidoras, y los líderes obreros prominentes se codearon con el capitalismo corporativo. En consecuencia, los lectores atentos notarán un tono pesimista en muchas de las cartas de Barán y Sweezy. Los dos marxistas dudan de que las clases trabajadoras en las sociedades capitalistas avanzadas puedan impulsar el cambio progresivo en el futuro previsible. Se lamentan de la timidez y el conformismo de la intelectualidad en estas sociedades y rechazan la democracia burguesa como una farsa, “democrática en su forma, plutocrática en su contenido” (286). La Unión Soviética ha abandonado el camino revolucionario, y mientras que otras sociedades comunistas, especialmente China, han logrado algunos logros impresionantes, también exhiben políticas autoritarias y patologías económicas deslumbrantes. La única esperanza plausible de revolución surge en la parte subdesarrollada del mundo capitalista, e incluso aquí las insurgencias son pocas y distantes.

Barán y Sweezy estaban particularmente preocupados por el papel de los intelectuales revolucionarios en tiempos no revolucionarios. En sus discusiones más extensas sobre el tema, en la primavera de 1963, ambos hombres enfatizan la importancia de la honestidad teórica, independientemente de las consecuencias prácticas a corto plazo. Barán primero relata una discusión inquietante con el líder comunista italiano Palmiro Togliatti, angustiado por su reformismo (y por Khrushchev) y su visión del imperialismo poco realista. En respuesta, Sweezy sugiere que los [partidos comunistas delos] centros imperialistas del mundo capitalista han entrado en un período que, para los intelectuales radicales, podría etiquetarse como “monasticismo socialista”:

“No veo otra actividad legítima para los auténticos socialistas en los centros imperialistas que mantener intacto un conjunto de ideas y aspiraciones para el momento en que vuelvan a ser políticamente significativas, con la esperanza de que todo lo que ese momento esté más cerca de lo que ahora parece probable. Mientras tanto, creo que es de la mayor importancia no enredarse en el fango reformista como lo están haciendo todos los PC’s occidentales … La función de las personas como nosotros frente a los países socialistas es, por supuesto, no rechazar o denunciar sino hacer lo que podamos para alentarlos y ayudarlos a hacer lo que ninguno de ellos ha mostrado signos de ni siquiera intentar hacer, es decir, desarrollar una crítica genuinamente marxista de sus propias realidades … Me parece que de hecho estamos entrando, quizás ya hemos ingresado, en un período de lo que podríamos llamar “monasticismo socialista”. Aquellos de nosotros que somos auténticos socialistas estamos realmente aislados de nuestra sociedad y vivimos nuestra propia vida;  si no estamos ya físicamente separados del resto.” (403-04)

En una carta posterior, Barán está de acuerdo y enfatiza la importancia de un programa teórico riguroso:

“El único consuelo importante: en nuestros días, cuando el mundo está cambiando tan rápido (al menos por los estándares históricos), es si puede haber espacio para interpretarlo. Es por eso que hoy estoy en contra del periodismo, en contra de intentar estar “bien informado” en el día, y de un tipo de trabajo más teórico, más de “conocimiento profundizado”. Al no tener que preocuparse por los votos, la conveniencia política, etc., uno puede permitirse simplemente buscar y decir la verdad”. (405)

Sin embargo, Sweezy consideró la visión de Barán demasiado pesimista, e insistió en que los teóricos marxistas como ellos ya habían fomentado la conciencia revolucionaria en los países subdesarrollados: “Soy menos pesimista sobre el papel que gente como nosotros puede desempeñar, que Ud. aparentemente… Hemos tenido mucho que ver con la educación de los mejores revolucionarios de América Latina. Estoy orgulloso de lo que hemos hecho a este respecto, y creo que podemos hacer mucho más”. (409). Encontré estas reflexiones particularmente significativas porque, en las últimas seis décadas, he sentido con frecuencia el mismo enigma, como sospecho que lo han observado muchos otros lectores de esta revista.

Leer estas cartas también me impulsó a volver a leer, por cuarta vez, “Monopoly Capital”. La correspondencia de los autores profundizó mi comprensión de los argumentos del libro y su contexto. Pero más de medio siglo después de su publicación, el libro también incitó algunos (respetuosos) pensamientos críticos sobre las afirmaciones de Barán y Sweezy.

Los más importantes se centran en los conceptos de racionalidad y excedente económico, ambos fundamentales para las proposiciones de “Monopoly Capital”. La noción de racionalidad era vital para el pensamiento de Barán y, en menor medida, para el de Sweezy. Como indican las citas anteriores, la racionalidad es la base de la comprensión de Barán del Marxismo como una “actitud intelectual”. También influenció profundamente su crítica del capitalismo monopolista, que consideraba un “sistema irracional”. Tanto para Barán como para Sweezy, el núcleo de un sistema racional era la planificación económica. Aunque ambos estaban profundamente preocupados por las deficiencias de los estados socialistas de tipo soviético que existían entonces, consideraron sin embargo que cada una de estas sociedades operaba principalmente bajo alguna forma de economía planificada, consideraban que estaban dando los pasos iniciales esenciales en el largo camino hacia una sociedad racional.

Los eventos de las últimas tres décadas han obligado a repensar la propiedad colectivizada, la planificación económica e incluso el concepto de racionalidad aplicado a las estructuras sociales. ¿El retiro de Rusia, China, Vietnam y los países de Europa del Este de tales políticas significa que han abandonado la “racionalidad”? ¿O acaso sugiere que la identificación de la racionalidad con la planificación económica es al menos problemática o que el concepto mismo de una sociedad racional puede ser ambiguo, defectuoso e incluso contradictorio? Por supuesto, el capitalismo contemporáneo no carece de características groseramente irracionales, como la pasividad frente al cambio climático o la construcción de miles de armas nucleares, o la coexistencia masiva del hambre en medio de los excedentes de alimentos. Sin embargo, la forma de superar estas contradicciones no es de ninguna manera evidente, y seguramente implica algo más que aplicar “estándares dialécticos de la razón” (225). Incluso un lector comprensivo debe preguntarse si el concepto de racionalidad es suficientemente claro y sustancial para soportar el peso teórico que Barán y Sweezy le dan.

En sus últimas cartas, escritas unas semanas antes de la muerte de Barán en marzo de 1964, Barán y Sweezy todavía intentan identificar el concepto de superávit económico. En una carta, Sweezy escribe: “No tengo claro cuál es ‘la diferencia entre lo que llamamos’ superávit económico ‘y la plusvalía agregada.’ Me inclinaría a decir que, tal vez implícitamente, hemos definido el excedente como plusvalía agregada menos la parte que los trabajadores pueden capturar por sí mismos. ¿Estoy en lo cierto acerca de esto? “(448). Tal incertidumbre por parte de los autores de “Monopoly Capital” refuerza mi sospecha de que el excedente económico es un concepto resbaladizo, cuyos principios pueden no resistir el escrutinio científico. La definición dada tempranamente en Monopoly Capital – “la diferencia entre lo que produce una sociedad y los costos de producirla” – no siempre corresponde al uso real de Barán y Sweezy del concepto.3 Una idea más clara del excedente económico podría obtenerse mediante el análisis del concepto en el contexto de un sistema de producción postulado por el economista italiano Piero Sraffa. La distinción hecha por Barán y Sweezy entre producción excedente y no excedente tiene una afinidad considerable con la distinción más rigurosa del economista de Sraffa entre productos básicos y no básicos4. De hecho, Barán y Sweezy hablan bastante favorablemente sobre las ideas de Sraffa al menos cinco veces en sus cartas.

La tendencia básica en el capitalismo monopolista podría no ser un excedente creciente, sino la creciente ventaja de poder del capitalista sobre la clase trabajadora. La corporación gigante, el núcleo institucional del sistema, aumenta la influencia política de la clase dominante, fortalece las alianzas entre el capital y el estado, facilita la introducción de la tecnología que reemplaza la mano de obra y permite el arbitraje [explotación de diferencia de precios] salarial regional y mundial. El precipitado declive de la membresía sindical en todo el mundo capitalista avanzado es sintomático de esta creciente dominación de clase capitalista sobre la clase trabajadora. Una consecuencia puramente económica de tal discrepancia de poder bajo el capitalismo monopolista sería una tasa creciente de explotación, como lo afirma la creciente brecha entre la productividad y el salario de los trabajadores estadounidenses.5

Leer “The Age of Monopoly Capital” ha sido una experiencia significativa por motivos personales e intelectuales. De 1959 a 1964, estudié sociología en la Universidad de Stanford, donde Barán enseñó economía, y llegué a conocerlo bien. También conocí a Sweezy al menos dos veces, cuando visitó el campus. Barán y yo tuvimos numerosas conversaciones sobre política, teoría social, materialismo histórico y cultura de los EE. UU. Si bien sería presuntuoso reclamarlo como mentor, ciertamente tuvo una gran influencia sobre mí. Más que nadie, Barán me convenció de que el Marxismo no era una doctrina jubilada del siglo diecinueve, sino una filosofía viviente flexible, consistente con los requisitos de la ciencia y esencial para comprender las posibles trayectorias del mundo moderno. Estas convicciones duraderas han sido las estrellas de toda mi vida profesional y política.

Aunque tenía un respeto enorme por el conocimiento y la brillantez de Barán, no siempre estábamos de acuerdo. Lo consideraba excesivamente pesimista (incluso derrotista en ocasiones), irrazonablemente alejado de la cultura estadounidense y demasiado inclinado a favorecer una perspectiva soviética. También consideró mi interés en las ciencias sociales matemáticas un pintoresco fetiche y mi sensación de que el imperialismo estadounidense estaba decayendo por demasiado optimista.6 Me divirtió conocer leyendo “The Age of Monopoly Capital” que, cuando Barán y yo no estábamos de acuerdo, mi posición a menudo resultaba paralela respecto a la tomada por Sweezy – en Veblen, el subconsumo, la división chino-soviética, la guerra sino-india y otros temas.

“The Age of Monopoly Capital” captura la creatividad, la perspicacia y el brío de los dos Pauls. Si bien cualquier libro puede dar solo una versión silenciada de la presencia viva del autor, espero que los lectores de estas cartas puedan cosechar al menos un fragmento de la inspiración que tan profundamente afectó mi propia vida.

Notas

  1. Paul A. Barán, The Longer View, ed. John O’Neill (New York: Monthly Review Press, 1969), 32. John Bellamy Foster Tambien cita esta linea en su introducción a The Age of Monopoly Capital (30).
  2. Sobre el conflicto sino-soviético, Sweezy escribe: “los chinos son los verdaderos portadores de la tradición marxista, que es sobre todo una tradición revolucionaria y que ahora más que nunca es relevante para las condiciónes de la gran mayoría de la humanidad. [Se aprecia] Que el partido soviético ha abandonado de facto la posición revolucionaria “(378-89). Barán responde: “Los chinos toman una posición verbal mucho mejor, que de facto se trata de algo muy diferente, y es donde el perro está enterrado … El armamento estadounidense es una poderosa fuerza contrarrevolucionaria que no solo mantiene a varios países en su lugar en el mundo ‘libre’, sino que también empuja a la Unión Soviética a una posición menos revolucionaria y más derechista “(380-86).
  3. Paul A. Barán y Paul M. Sweezy, Monopoly Capital (New York: Monthly Review Press, 1966), 9.
  4. Se pueden determinar muchas características importantes de un sistema de producción de Sraffa considerando solo productos básicos (es decir, indispensables). Por ejemplo, es posible determinar: (a) si el sistema de producción puede reproducirse; (b) la tasa máxima de crecimiento (con la tecnología de producción dada); y (c) la relación entre las tasas salariales y de ganancia centrándose exclusivamente en productos básicos. Ver Piero Sraffa, Production of Commodities by Means of Commodities (London: Cambridge University Press, 1960); Ian Steedman, Marx after Sraffa (London: New Left, 1977); y Heinz Kurz and Neri Salvadori, Theory of Production: A Long Period Analysis (Cambridge: Cambridge University Press, 1995).
  1. Entre 1973 y 2014, la productividad neta en los Estados Unidos aumentó en un 72.2 por ciento, pero la compensación mediana por hora ajustada por inflación aumentó solo 8.7 por ciento; ver Josh Bivens y Lawrence Mishel, “Understanding the Historic Divergence Between Productivity and a Typical Workers Pay“, Economic Policy Institute Briefing Paper, 2 de septiembre de 2015. Incidentalmente, la explotación podría medirse sin recurrir a la teoría del valor laboral utilizando algunos de los métodos sugeridos por John Roemer en “A General Theory of Exploitation and Class” (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1982).
  2. En un momento, Sweezy aboga por escribir un libro sin una sola fórmula: “Tomemos una resolución firme para escribir un libro completo sin ninguna fórmula. Las fórmulas son el opio de los economistas, y actuaron también de esa manera sobre Marx”.(137).
  3. Muchos lectores no vadearan todas las cartas contenidas en “The Age of Monopoly Capital”. Para aquellos que quieren una sensación de conjunto sin devorar todo el libro, recomiendo el prefacio de Nicholas Barán y la introducción de John Bellamy Foster, y un muestreo (algo arbitrario) de las cartas, que incluyen Barán to Sweezy, February 3, 1957 (151–55); December 5, 1958 (224–25); May 2, 1960 (246–50); January 24, 1964 (441–44); and Sweezy to Barán, January 6, 1956 (125–27); July 9, 1961 (258–62); undated 1962 (285–89); March 9, 1963 (373–76). Me siento ampliamente satisfecho de que Monthly Review, bajo la dirección del editor John Bellamy Foster, haya podido transmitir con tanta efectividad el legado intelectual de Paul Barán y Paul Sweezy. No siempre estoy de acuerdo con las posiciones de Foster, pero estoy muy seguro de que el habla con la voz teórica, el estilo literario y la dirección política de los dos Pauls.
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Aprender a escribir observando a un profesional: Jonathan Eig, el autor de: “Ali: una Vida”

Recientemente asistí a una conferencia del escritor Jonathan Eig (JE) que estaba en Chicago promocionando su libro sobre Mohammed Alí, el cual había  sido considerado uno de los más importantes del 2017. Puesto que ya existían docenas de libros sobre el colosal deportista, el  surgimiento de  una nueva obra que aporte algo inédito, era algo que podría haberse considerado improbable. Me pregunté a que se debería el éxito, y que  cosas originales contendría el libro. Fue así que decidí ir a escuchar al autor.

Conviene aclarar que yo no fui unos de los que quedó particularmente melancólico cuando Alí falleció  el 03jun16. Yo, como que había quedado defraudado después de que el abandonase su postura ejemplar de los años sesenta a favor de los miembros de su raza y clase, por lo que recibió el homenaje de nada menos de MLK.  Este ejemplo de lucha para las juventudes quedó prácticamente ignorado en los años setenta, una era de  decisiva confrontación política en los EE.UU y el mundo. Como deportista, no tuvo la gallardía de una salida airosa, como las de Pelé o Jordan.  Sus últimas presentaciones fueron espectáculos patéticos, tristes recuerdos de la incuestionable capacidad del gran campeón.  ¿Por qué hizo eso?  ¿Perdida de criterio, soberbia, falta de dinero?

El propósito de esta notas es mayormente reportar mis impresiones sobre lo que pude aprender del  experimentado autor. En un comienzo, estaba preparando un video en inglés para mostrarlos a jóvenes locales que habían manifestado interés en escribir sus propios artículos o ensayos. Luego resolví que sería mejor escribir una articulo completo sobre lo aprendido. Y, de pasada, estimé oportuno clarificar algunos pasajes significativos que se presentan en la obra sobre, vaya, una prominente vida.

Jonathan Eig es un escritor importante en el género de biografías, y en comentarios sobre hechos históricos de política, sociología y deportes. En su colección se encuentran, entre otros, trabajos sobre Al Capone, Jackie Robinson, (el beisbolista negro que logró quebrar la segregación en la década de los cuarenta). Antes de su carrera de escritor, JE fue un destacado reportero del Wall Street Journal.

Resalto que yo no he leído el libro por lo que aquí señalo proviene solo de mis observaciones sobre el carácter del escritor, y de los pasajes sobre Ali que el mencionó en su presentación. A continuación apunto las principales características percibidas sobre la técnica del autor. Tomen nota aquellos que  aspiran ser escritores o compositores del lenguaje.

  1. JE es un veterano autor que escribió su obra con el objetivo de presentar por primera vez una biografía exhaustiva de una figura titánica que, según él,  transformó los horizontes de raza y deportes de la nación. En su opinión, un trabajo de esa índole nunca se había sido producido.
  2. JE es un hombre de enorme energía, siempre entusiasta y de un excelente talante, lo que lo convierte en un esclarecido entrevistador. Los nuevos datos de esas entrevistas, como veremos adelante, se constituyeron en el principal aporte que el autor introdujo en su obra.
  3. En contra de mis expectativas, JE no manifestó admiración, ni mucho menos pasión, por el gran deportista. Pare él, Alí fue solo la pieza principal de su narrativa. JE es antes que nada un escritor profesional para el que sus libros son productos para ganarse la vida. Planificó diligentemente su empresa como un proyecto, con cabo y rabo. Vaya que sí calculó bien el momento del lanzamiento de su obra al mercado.
  4. Fue un trabajo exhaustivo que le tomó 4 años (a propósito, consultando fuentes literarias he encontrado que una obra de investigación meticulosa como la que nos ocupa, necesita normalmente 4-5 años). Le consumió el primer año concebir y estructurar el trabajo, y poder jactarse ¡ya lo tengo! Entonces, logro interesar a varios editores, para final firmar contrato con Simon and Schuster.
  5. El autor logró presentar una vívida y cinemática prosa de gran alcance, la que incluye hasta elocuentes anécdotas de niñez. Sus pesquisas de años de trabajo de detective generaron un minucioso panorama. El factor suerte también contribuyó: se descubrieron antiguas cintas de audio nunca antes reveladas.
  6. La biografía emerge como resultado de 400 entrevistas con doscientas personas, algunas del entorno íntimo del campeón. En un inicio, nadie quería hablar sin un pago en efectivo. Según él, se consiguieron todas las conversaciones sin costarle un peso. Su método consistió en lograr convencer a sus interlocutores apelando a que lo que era realmente importante. Ellos tenían el deber de presentar datos que mostrasen la verdadera humanidad de “el más grande”. En particular, JE desea enfatizar la contribución de su segunda esposa Belinda Boyd, Khalilah, quien todavía conserva profundos sentimientos para el campeón, y con quien pudo entablar difíciles diálogos.
  7. JE afirma que su libro contiene una pivotal revelación. Sin lugar a dudas, su dolencia cerebral empezó a manifestarse a comienzos de los setenta, cuando sus ebulliciones de ánimo empezaron a apagarse. Lentamente, con la evidente disminución de sus habilidades, el semblante de “oso gris’ fue tomando el lugar que le acompañaría el resto de sus días. Esa preocupante realidad fue mantenida en el más absoluto secreto.

Concluyo anotando importantes aspectos personales del campeón revelados en el libro:

  1. Alí vivió una tumultuosa existencia en la que él no era perfecto, como quieren presentar sus apologistas. El tomó un buen número de pésimas decisiones y tuvo momentos de crueldad con sus seres amados y, sobre todo, con sus rivales.
  2. El libro contiene implacables imágenes que alteran la imagen que teníamos de Alí. La obra esta rellena de fabulas de raza, religión, rencillas amorosas, conflictos maritales, trampas, embustes, puñaladas en la espalda, etc., etc. Definitivamente, “el más hermoso” no era un santo.
  3. El deja cuatro esposas, nueve hijos reconocidos, y algunos más en el camino. Si bien no fue el potentado que pudo ser, tampoco fue un pelado. Su hacienda se estima en $70 millones que deben ser compartidos por un bizantino concurso de facciones. La joya de la corona consiste el futuro usufructuo de los derechos al uso de su nombre e imagen en las próximas décadas. Los abogados van a tener su agosto dado las rivalidades en juego.
  4. En la década de los sesenta, el gobierno federal y el FBI estuvieron preocupados por la posible radicalización de Alí y por una eventual  campaña  de desobediencia civil  contra el reclutamiento de la ciudadanía para pelear en Vietnam. El autor opina que esos rastreos y seguimientos fueron en vano ya que Alí nunca tuvo esas motivaciones. A propósito, ese miedo de las  plutocracias sobre de donde van a obtener soldados que peleen sus guerras, les quita el sueño hasta el día de hoy.

En mi ámbito personal, la entrevista sirvió para responder a interrogantes que siempre tuve sobre Alí: porque se eclipsó su vigorosa y penetrante valentía política; y porque acabó dando lástima en  los cuadriláteros. No sabíamos que el campeón, desde muchos años atrás, era víctima de un inclemente menoscabo cerebral.

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Time pública un “Primer” sobre Inteligencia Artificial (IA)

Bajo el titulo (traducido al español): “Inteligencia Artificial, El Futuro de  la Humanidad”, Time nos sorprende con una Edición Especial dedicada a la IA. Esta publicación esta presentada en estructura “primer”, la  cual consiste en una guía para el iniciante, aunque con copiosos detalles; normalmente son solo los lectores con serio interés los que que utilizan los “primers”. Pero aclaremos que el trabajo de Time no es material de estudio, es decir, no es un curso intensivo (“crash course”) para dominar el tema; es más bien un simposio, una diversa colección de opiniones.

Como se llame, el trabajo es un excelente conjunto de 96 páginas conteniendo 20 ítems (reseñas, artículos, ensayos) que provienen de todo el espectro: apologistas, descontentos, inventores, empresarios, etc. De haber un  consenso, este es que la AI está transformando, o va a transformar, irremediablemente nuestro planeta Tierra de Dios Nuestro Señor, para bien o para mal.

¿Por qué es la IA ahora tan importante para el profesional de relevancia? Para poder encontrarle un lugar en los mercados laborales actuales y futuros, y así ayudarle a mantenerse en carrera. Hasta antes de leer la publicación, yo estimaba que  la penetración de la AI era algo para el largo plazo. Siempre ha sido indudable que el profesional tiene que usar al máximo la tecnología para  aumentar continuamente su productividad. Pero la irrupción de la AI que estamos contemplando parece ser otra cosa. Se postula que si un trabajador (de cualquier nivel) no consigue adaptarse, otro mejor informado se comerá su almuerzo. Ese conflicto es aun más peligroso para el joven profesional. La amenaza de desempleo secular es palpable.

Yo por mi parte, no soy completamente ajeno a la IA. Como hoobista hace  30 años era un ávido lector de las promesas y los alardes de que la era de la IA estaba al vuelta de la esquina. Era la época en que el mítico MITI (Ministry of International Trade and Industry) del Japón  dictaba las pautas en informática y otras tecnologías. Ellos proyectaban que su computadora de quinta generación iba a  sacar provecho práctico a los ya propuestos  algoritmos IA, utilizando los lenguajes LISP y Prolog. ¿Pero qué pasó? Bueno entre otras cosas al Japón se le acabo la cuerda (entró en una recesión que dura hasta el día de hoy) y los fondos se cortaron. Fue el Primer Invierno IA. Más adelante,  lo mismo ocurrió cuando los yankees abaldonaron el proyecto SDI (Strategic Defense Initiative, o Guerra de las Galaxias, en español). Los fondos y las investigaciones se volvieron a paralizar. Se trataba del Segundo Invierno IA.

Luego se produce un periodo de 1995 al 2010 de lento pero continuo avance con computadoras más potentes y algoritmos más prácticos. Al mismo tiempo, se acumularon y configuraron enormes bases de datos en muchas disciplinas, las que quedaron disponibles para búsquedas más significativas. Se dice que fue en el 2011 en el que ocurrieron formidables avances y que por fin se obtuvieron resultados prácticos en dos ramas capitales de la IA: “Machine Learning” y “Neural Networks”.

La primera utiliza nuevos lenguajes Python o R que utilizan técnicas estadísticas permitiendo optimizar las  soluciones en tareas como el manejo de automóviles sin intervención humana. La segunda (llamada también “Deep Learning”) aborda los datos supuestamente emulando la acción de las neuronas del cerebro, cuando penetran capas de información que contienen enormes cantidades de datos. Supuestamente, no es necesario programar “procesualmente” pues la máquina dirige a sus neuronas, las que van “aprendiendo”  a encontrar  la ruta que más conviene para  encontrar la solución. Así, la computadora analiza imágenes, señales o gráficos eligiendo en cadena dos elementos los cuales reconocen un tercero, sucesivamente avanzando hasta presentar soluciónes en forma de probabilidades. Grandes avances se  han obtenido en reconocimiento de voz, textos manuscritos, ordenamiento de objetos naturales, o presentación de diagnósticos médicos.

En la publicación se afirma  que la era de los vehículos sin conductor ya está aquí. ¿Por qué? Porque supuestamente  manejan con más seguridad que los conductores humanos. Tesla, GM, Ford, Toyota, Mercedes Benz están de acuerdo, Y ya 17 estados en este país (incluido Illinois donde vivo) los han, o los están legalizando. Las computadoras son mejores para mantener  una velocidad estable de crucero y maximizar le eficiencia del combustible, y para la rápida toma de decisiones. Nunca se  quedan dormidas, o se distraen por la esposa o los chicos, o por un imprudente que mete en su carril. Todo va a cambiar para lo mejor. Los efectos en la economía y seguridad serán gravitantes por lo que se espera que después de un razonable periodo de adaptación,  esos vehículos se conviertan en mandatorios.

Pero ¿son estas peroratas reamente ciertas? Bueno, por lo menos no para Apple, cuyo jefe dijo en jun17 que esta aplicación era “la madre de todos los proyectos IA”, para dos meses después abandonar cualquier esperanza de algún día veamos rodar al mítico “carro Apple”.

De todas maneras, el vigoroso avance de la IA pone en primer plano la  hipotética situación llamada “singularidad”, en la que las maquinas conseguirían una capacidad de racionamiento superior a la que cuenta la mente humana. Según algunos entusiastas, las diferencias entre humanos y maquinas que puedan existir desaparecerán, en el no tan lejano futuro. El Director de Ingeniería de Google teoriza que el momento clave lo encontraríamos quizás en menos de 30 años. Después de todo, el omnipresente buscador Google nos llegó mucho más antes de lo pronosticado.

La publicación concluye con un ensayo sobre las ideas de David Gelernter, un pionero de la IA que tiene el dudoso honor de haber sido uno de los blancos  del Unabomber (el anarquista que por 17 años envió explosivos a destacados miembros de la comunidad científica). El 24jun93,  Gelernter abrió un paquete que le voló la mano izquierda y le daño su visión. En esa fecha era un prominente investigador en Yale de las técnicas que finalmente condujeron a las colosales supercomputadoras de hoy en día.

Gelernter rechaza de plano la inminente equiparación de las máquinas con el hombre. Se burla de sus colegas que se han vuelto tan  pedantes con sus geniales diseños que no aceptan que sus maquinas tienen limitaciones. La inteligencia humana, opina el,  está estrechamente ligada a sentimientos y a procesos corporales. Nosotros prácticamente no conocemos nada sobre como maniobraban las mentes de Shakespeare o Ghandi. Se comete un craso error de ignorancia cuando se habla de reemplazar esas mentes, o cualquier otra, sencillamente.

Gelernter, un experto sobre la conducta de los procesos mentales, afirma que el cerebro cambia de diversos  modos de operación muchas veces al día. Para ilustrar, elijamos el modo de intensidad, que alterna entre  “alto foco” y “bajo foco”. En “alto foco”,  estamos listos a recibir y resolver prontamente un problema, de manera similar a la actuación de una computadora. En “bajo foco” nuestra mente imagina cosas aparentemente sin lógica y soñamos  despiertos o dormidos. Lamentablemente, se categoriza como superior al primer estado sobre el segundo, restándole a este último su debida importancia. Actualmente, la IA prácticamente ignora los enormes aportes del  “bajo foco”

Ocurre que es en “bajo foco” cuando  a veces ocurren los momentos ¡Eureka!, como lo atestigua el premio Nobel Loewi y el mismo Gelernter, quienes solucionaron sus incógnitas básicas en sueños. Y también lo afirma este servidor quien ha experimentado varias veces esos instantes de creatividad durmiendo. Me es grato enterarme que esos “flashes” estaban  plenamente reconocidos por la ciencia. Muchas veces he recibido miradas  de escepticismo, o de sorna no disimulada.

Según Gelernter una máquina nunca va a igualar al ingenio de la mente humana porque ella no experimenta sentimientos como el amor, la pena, el odio, el arte. Quizás aun más importante, no existe una verdadera  conciencia humana sin la sombra de la muerte. Dijo Kafka: “El significado real de la vida es que ella se acaba”.

Quisiera concluir declarando que esta producción de Time es una excelente fuente que leí ávidamente. Como solo en otras contadas ocasiones, terminé  la última página para dirigirme a la primera, para leer la obra de nuevo. Utilícenla ustedes, o corran el riesgo de quedarse atrás.

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Thaler (el valiente, pícaro, renegado, apóstata, traidor) recibe el Nobel en Economía

La Real Academia Sueca de Ciencias anunció el 09oct17 que el economista Richard Thaler, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago, había recibido el Premio Nobel de Economía 2017 por sus contribuciones en el campo de la economía del comportamiento. Su trabajo de larga data ha demostrado que el comportamiento humano ciertamente influye en los mercados, los que imaginariamente son racionales. El comité del Nobel estuvo de acuerdo con él y declaró que honraba a Thaler por su trabajo pionero que demostró que las personas son previsiblemente irracionales, y que a menudo se comportan de una manera que desafía la teoría económica.

El comité del Nobel agregó: “Sus hallazgos empíricos y sus conocimientos teóricos han sido fundamentales para fomentar el nuevo y rápido crecimiento de la economía del comportamiento, la que ha tenido un profundo impacto en muchas áreas de investigación y política económica”.

Escribiendo en The Guardian, Robert Shiller, premio Nobel de 2013, concordó: “Richard Thaler es un controvertido ganador del premio Nobel, pero uno merecedor…. Para algunos en la profesión, la idea de que la investigación psicológica haya sido incluida como  parte de la ciencia económica ha generado su hostilidad durante años. No de mí. Me parece maravilloso que la Fundación Nobel haya elegido a Thaler. La Nobels en Economía ya han sido otorgados a varias personas que pueden ser clasificadas como economistas del comportamiento, como George Akerlof, Robert Fogel, Daniel Kahneman, Elinor Ostrom y yo. Con la incorporación de Thaler, ahora representamos aproximadamente el 6% de todos los premios Nobel de Economía otorgados … Pero muchos en economía y finanzas todavía creen que la mejor manera de describir el comportamiento humano es evitar la psicología y en su lugar modelar el comportamiento humano como la optimización matemática de individuos aislados actuando  egoístamente … Por supuesto, no todos los economistas, ni siquiera la mayoría, están comprometidos con esa opinión, como lo demuestra el hecho de que tanto Thaler como yo hayamos sido elegidos presidente, en años sucesivos, de la Asociación Económica Estadounidense, nuestro principal cuerpo profesional “.

La lista de Shiller no incluye a Karl Marx, quien debatió el tema con la Escuela Austriaca de Economía. Pero eso podría ser el material para otro ensayo.

Debe quedar claro que Thaler ganó el Nobel por perturbar su profesión. Probablemente mis seguidores recuerden mi nota de 22 de mayo del 2015 con motivo de la publicación de su controvertido libro: “Mal Comportamiento: la Elaboración de la Economía del Comportamiento”, que transcribo a continuación. De hecho, fue en esta nota en la que arribe a la pregunta sobre cómo sus oponentes iban a llamarlo: valiente, pícaro, renegado, apóstata o traidor.

Y  vaya que tenía oponentes. Uno de ellos fue Merton Miller, el premio Nobel de 1990 y coautor del Teorema Modigliani-Miller, uno de los fundamentos de la teoría financiera moderna. Recuerda que Miller ni le dirigía la palabra, y  que ni siquiera hacia contacto visual cuando se cruzaban por los pasillos de la Universidad de Chicago.

 

Es reconfortante encontrar que el comité del Nobel está de acuerdo con este servidor sobre la fijación que tiene  la ciencia económica prevalente en el Homo Economicus.  Los hombres no somos robots que solo pensamos en los beneficios económicos que podemos obtener en todas y cada una de nuestras acciones.

El premio es muy importante porque refuerza el trabajo de varios profesionales, incluido Daniel Kahneman, el psicólogo que ganó el Premio Nobel de Economía 2002, sobre la necesidad de considerar factores personales que son importantes para la gente como la honestidad, la igualdad o la integridad.

Mas aún, Thaler ha señalado fallas en uno de los principios tradicionales de su institución, la famosa “Escuela de Chicago”, que postula que las personas siempre se comportan de manera racional para maximizar su estrecho objetivo de bienestar económico. Ese concepto enriquece los enfoques, pero no es muy útil cuando se trata de formular nuevos encauces sobre cómo funciona la economía en la realidad.

Observo  con interés que mi nota del 2015 iba más allá de un comentario sobre el libro de Thaler. Allí vertía mis conceptos sobre la necesidad de que la profesión y el país presten más atención al verdadero rol que la ciencia económica debe prestar a la de sociedad. Acabé afirmando: “La Economía es siempre política. Toda la Economía es política”. Lean porqué.

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Llámenlo como deseen: valiente, pícaro, renegado, apóstata, traidor

NIR-1550 del 22  de mayo del 2015

El artículo adjunto del NYT comenta el libro “Portándose Mal: La Creación de la Economía del Comportamiento” (mi traducción) del economista Richard Thaler, 69, un destacado profesor de la Escuela Booth de Negocios de la Universidad de Chicago. Thaler es un verdadero hombre de la profesión que actualmente se desempeña como Presidente de la Asociación Estadounidense de Economía.

A primera vista, el libro  reseña el medio siglo trascurrido desde  la formulación de la Economía del Comportamiento. En realidad, es evidente que el principal propósito de Thaler es presentar una suerte de historia secreta de su profesión, y más exactamente, atacar a la venerada Escuela Económica de Chicago de la que ha sido (y todavía es) miembro por dos décadas. Como el autor no clarifica el  título de su libro, el comentarista opina que los “malcriados” serían los osados proponentes de la nueva rama, aunque podría ser que el “malcriado” sea el autor mismo,  dado lo arriesgado de su narrativa. Thaler no vacila en aportar nombres y divulgar errores y situaciones embarazosas. No está claro qué cosa le motivo para atreverse a  divulgar los secretos más íntimos de su profesión.

Cuando Thaler comenzó su carrera en 1970, los economistas estaban en una decisiva acción para probar que su materia no era una simple ciencia social. Pero los efectos económicos son resultados de decisiones tomadas por humanos. Para “demostrar” que se contaba con la misma precisión matemática que en Física, por ejemplo, los economistas adoptaron la radical hipótesis de que los humanos (homo economicus) no somos más que “optimizadores”, y que tenemos un comportamiento  tan predecible como la velocidad de la caída libre de un objeto.

En el comienzo de su carrera, Thaler preparó una lista de comportamientos  que  obviamente estaban en  contradicción con lo predicho por sus colegas. Por ejemplo, el “efecto propiedad personal”, por el cual otorgamos mayor valor a una propiedad física o intelectual cuando es nuestra, que cuando pertenece al vecino. El relata la patética y a veces cómica oposición de economistas empecinados en negar relevancia a estos ejemplos.

Más tarde, Thaler se involucró en problemas de políticas públicas. El notó que la resolución de estos requería muy poco de economía pues tenían más que ver con  discernimientos psicológicos o de otras ciencias sociales. Como lo economistas se oponían al uso de juicios no económicos, al final quedaron perjudicados al perder relevancia sus fundamentos económicos. Thaler sostiene que era en realidad “… un insulto a esas otras ciencias sociales, si la gente insiste en llamar económica  a cualquier investigación relacionada con problemas de  políticas públicas”.

No se debe olvidar que Adam Smith, el padre de la economía moderna, era más bien un profesor de Moral Filosófica. La obra maestra de Smith, “La Riqueza de las Naciones”, no es plenamente entendible sin la previa lectura de su anterior trabajo, “La Teoría de los Sentimientos Morales”. La noción  de “homo  economicus” resultaría muy extraña a Smith. Los economistas harían bien en aceptar sus raíces en las ciencias filosóficas y sociales. Ninguna cantidad de procesamiento de datos numéricos puede sustituir la necesidad de enfrentar la complejidad de la existencia humana.

El comentarista finaliza con su deseo de que, inspirados en Tahler, otros motivados profesionales se animen a enfrentase a ortodoxias mistificadas en un amplio rango de disciplinas.

Aprovecho esta oportunidad para tocar aquí otra  tendencia igualmente preocupante en la profesión, la pretendida despolitización de la ciencia económica. Esta inclinación se encuentra aun en el nombre actual de la ciencia: “Economía”, en vez de “Economía Política”,  el calificativo utilizado por Smith, Ricardo y Marx.

Recordemos que la definición de la ciencia es: “Economía (o Economía Política) es el estudio de cómo las sociedades utilizan escasos recursos para producir  bienes y servicios útiles, y distribuirlos entre los diferentes grupos”. Para ello, las sociedades deben resolver tres problemas fundamentales: QUE producir; COMO producir; y PARA QUIEN producir. En estas tareas, los grupos recurren a las instituciones disponibles en  sus sociedades. Los economistas de este país implican que estos procesos se efectúan en un juego limpio y justo. Se intenta desconocer la esencia política  de todos y cada uno de los escenarios de producción.

La realidad es que los grupos en el forcejeo están concentrados en clases con diferentes intereses, las cuales están   continuamente  enfrentadas en disputas políticas para ejercer su autoridad. En todas las instituciones, sean los gobiernos de los diferentes niveles, los poderes legislativos y judiciales, las asociaciones de trabajadores, las fuerzas armadas, etc., hay arduas contiendas por el control de ellas. Por supuesto, en la mayoría de los casos son las clases dominantes las que consiguen el control de los recursos y condiciones existentes para imponer su autoridad. Ellas no vacilan en recurrir a amenazas y fuerza para lograr sus intereses.

Actualmente algunos economistas de este país están negando que haya clases en su sociedad. Arguyen: “No hay clases en los EE.UU. No hay clase media. Lo que hay es un sector de ingresos medios”.

La Economía es siempre política. Toda la Economía es política.

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Voy a ir al cine

Voy a ver “Silencio” de Martin Scorcese”. Como corresponde, acudiré a un local  del centro de Chicago para obtener una proyección de máxima calidad.

Es algo que ahora no hago a menudo. La más reciente película que vi en teatro  fue “Selma” hace dos años. Mis últimos comentarios fueron el 17oct10  para “The Social Network” que examinaba el espinoso nacimiento de Facebook.

Las opiniones que aquí apunto están basadas en un extenso  artículo de la revista del New York Times que analiza esta importante obra la cual será estrenada la próxima semana en  Roma ante una selecta de audiencia eclesiásticos jesuitas. Se comenta que posiblemente Scorcese  y el Papa Francisco (un jesuita el mismo) estarán en un rincón escondidos para después entablar una aguda discusión.

Para mí, este artículo es de particular interés ya que  Scorcese es mi contemporáneo al  que ha seguido muy de cerca por cuatro décadas. El autor del artículo introduce facetas pocas conocidas  de este extraordinario hombre de cine enfocando su valerosa espiritualidad, a menudo controvertida.

Creo que Scorcese no necesita una presentación. Solo señalar que prácticamente he visto todas sus obras incluyendo sus excelentes  documentales (vienen a mi memoria la de la historia de los Blues, y la que detalla lo que trascurre detrás de escenas  en una presentación de los Rolling Stones). Quizás debido a su peculiar personalidad, el maestro recién recibió el Oscar en el 2006 (por “The Departed”) después de siete nominaciones.

No siempre he quedado impresionado. Su película del 2013 “The Wolf of Wall Street”, aunque aclamada  en la taquilla (400 millones de USD), fue en realidad pobre. A decir verdad,  no parecía un “película Scorcese”. Y ahora se encuentra la explicación. Fue financiada a todo dar con dinero de la escandalosa estafa que compromete al Primer Ministro de  Malaysia. Leonardo DiCaprio, el galán de la película, está siendo investigado por el Ministerio de Justicia, aparentemente  por recibir jugosa alita.

“Silencio” trata de un tema que Scorsese, un fervoroso pero fustigador católico, ha perseguido por mucho tiempo.  A través de su carrera,  sus penetrantes ansiedades teológicas han causado conflictos con el clero y el público. En particular el divaga quizás más de la cuenta en lo relativo al dogma cristiano de la fe. No satisfecho con la sosegada e incongruente  posición de explicar todo con un salto de fe (“leap of faith’), el investiga con pasión la verdadera naturaleza de la fe, el elemento esencial de la virtud cristiana.

Comenta el que concibió llevar a la pantalla  “Silencio” en 1989 cuando recién principiaba a superar  la  amarga experiencia que le había traído su fatídica obra “The Last Temptation of Christ”. Abatido y exhausto se puso a leer “Silencio” una novela de 1966  escrita por S. Endo un experto en la historia del Catolicismo en Japón que llegó a ser en un éxito literario mundial de la época. El narra que tuvo una epifanía en la que decidió en ese momento hacer de la obra una película prominente. Le tomó un cuarto de siglo conseguir el respaldo económico y mediático para realizar tamaña empresa. Aclara que fue aun más difícil conseguir la  concentración y ánimo necesario para plasmarla. Por qué?

“Temptation”  fue una adaptación de la novela de 1955 de N. Kazantzakis que imagina que Jesucristo baja de la cruz para vivir una experiencia terrenal formando su familia con María Magdalena. Para algunos esta concepción estaba en línea con la  enseñanza capital del cristianismo: que Jesús  era plenamente humano y plenamente divino. Para muchos otros (incluido este servidor) la película era  una barata tergiversación y  un grave sacrilegio que no tomaba en cuenta la espiritualidad y sensibilidad de las grandes mayorías cristianas.  Como afirma el artículo: “ … el proyecto en el acto se complicó  tornándose increíblemente nocivo”.  La película fue exhibida en medio de exasperadas manifestaciones de rechazo en los cinco continentes alegando que se trataba de un alevoso ataque de magnates judíos de Hollywood.  Scorcese  y Universal (la distribuidora de la película)  estuvieron confinados por años a listas negras.

Debo clarificar que he vuelto a ver  recientemente “Temptation”  y ahora no la considero tan tirada de los pelos. La película incorpora un importante mensaje histórico que ha recibido trascendente consideración  en las últimas décadas. Se trata  sobre  las varias perspectivas religiosas sobre el Mesías y la llegada de Dios prevalentes durante la creación del Cristianísimo. Una importante corriente del momento era la violenta  secta de los “Zealots” la cual daba al mensaje del Mesías un contenido político y rebelde que abogaba por el fin de la hegemonía romana sobre la nación hebrea y por el fin de la corrupta casta religiosa judía.  Se afirma que Judas Iscariote (el único discípulo que no era de Galilea) era un Zealot que se desengañó  completamente con el mensaje de Jesús por lo que se convirtió en traidor. Este importante contexto histórico es prácticamente ignorado en los Evangelios a pesar que era una realidad incuestionable y que  condujo a la destrucción de Jerusalén por Tito en 70 DC (escenas de la devastación  son presentadas en “Temptation”).

El argumento de “Silencio” trata de Sebastián Rodrigues, un sacerdote jesuita enviado  al Japón en el siglo XVIII para servir el culto de los católicos locales e investigar la suerte del anterior  misionero que aparentemente había renegado de su fe cristiana bajo tortura. Así, Rodrigues  se encuentra enfrentando al brutal regimen del shogunato, que como Nerón 17 siglos antes, encierra, tortura y asesina a los seguidores de Jesucristo.

Clarifiquemos que Japón era en la época gobernado por un  shogun, un regente militar que era un dictador con poder absoluto sobre la nación y el emperador convertido en una formalidad ceremonial. Los shogun habían decidido aislar al Japón completamente de cualquier influencia europea, con excepción de Portugal por propósitos estrictamente comerciales. Así, cualquier pretensión portuguesa de introducir y diseminar el cristianismo era combatido violentamente.

Rodrigues se encuentra  ante el cruel dilema de convertirse o no en  apostata para aliviar la tortura de sus correligionarios. Al final, el decide profanar el retrato de Cristo pisando un plato de bronce con su imagen como lo habían hecho de centenares de cristianos antes de él. Rodrigues racionaliza que su apostasía no era un acto de duda sino más bien un acto de fe. La película finaliza la con la pregunta ¿qué cosa realmente pensaba el apostata? ¿Cuál era su verdadera fe?

Este cuestionamiento es otra vez el interrogante que siempre ha acompañado a Scorcese sobre ¿qué cosa es realmente la fe? Desde su niñez en el barrio de Pequeña Italia de Manhattan, un entorno  profundamente místico para  generaciones de  católicos, Scorcese ha vivido activamente sus dudas. Eso se inició en su época de monaguillo en la solemne Antigua Catedral de San Patricio  (ubicada en la calle Mulberry cerca Houston).

El autor del artículo en una visita a esta iglesia le preguntó si había una conexión entre “Silencio”  y su experiencia en el lugar. Scorcese respondió: “La conexión  nunca se interrumpió. Ha sido continua. Nunca la deje. En mi mente, estoy aquí todos los días”.

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Presidente Trump: Al César lo que es del César

Mi serie “El Fenómeno Trump” es ahora “Presidente Trump”.

Decía Pedro Navaja antes que lo maten: “La vida te da sorpresas; sorpresas te da la vida”. Y así es.

Esta nota es un “mea culpa”. Posiblemente como periodista hubiese resultado un fracaso, puesto que hay errores que no se pueden soslayar. Aunque aquí puedo presentar un argumento de necio: “Hubo muchos (en realidad muchísimos, quizás centenas) que cometieron el mismo error en prácticamente todos los medios. Aun la admirada revista “New Yorker” sacó en portada la enorme y horrible cara de Donaldo Trump (DT) con únicamente el rótulo “LOSER” (perdedor).

Además, para mi defensa, en varias de mis notas señalé claramente que Hilaria Clinton (HC) era una desacreditada, torpe, arrogante y hambreada politicastra. Sus limitaciones siempre fueron evidentes ya que en el 2008 fue arrollada por B. Obama y en la presente campaña fue arrinconada contra las cuerdas por B. Sanders. Queda la duda de que en una limpia lid quizá no hubiese conseguido la nominación ya que su victoria conto con el respaldo del aparato partidario como se reveló oportunamente.

¿Cómo pasó esto?  ¿Cómo fue que este  servidor y tantos otros fallaron tan crasamente? Señalo las siguientes razones y eventos:

  1. ¿Fue un problema de los encuestadores por no hablar con las personas adecuadas? ¿O debido a gente diciendo a los encuestadores una cosa y luego votando de manera diferente? ¿O a la falla de no encontrar a aquellos votantes blancos que se iban a presentar en masa para votar por DT? Probablemente fue una mezcla de todos esos casos.  Pero, lo que se sabe ahora es que los encuestadores no habían tomado debida cuenta del llamado “voto blanco faltante”, que siempre tuvo la atención de DT. Había millones de votantes blancos descontentos que sólo buscaban un candidato que hablara por ellos. Estos fueron los 47 millones de ciudadanos que podrían haber votado en 2012, pero que no lo hicieron. Esta masa de votantes fue cortejada con éxito por DT (y B. Sanders) pero los encuestadores inútiles no idearon una manera apropiada de identificarlos y contarlos.
  2. Los profesionales en los medios de comunicación, en los cuerpos de gestión de campañas y en las firmas encuestadoras resultaron completamente y sistemáticamente equivocados. La victorias de DT en todos los tres estados “campos de batalla” (Florida, Ohio y Pennsylvania) fue sorprendente, pero no extraordinaria. Lo que fue realmente espectacular fueron sus victorias combinadas en Wisconsin, Pennsylvania y Michigan, los estados de la llamada “pared azul”, que supuestamente los demócratas no podían perder ya que en ellos venían ganando allí desde 1992.
  3. Mi cuarta nota (con fecha 19sep16, con el presagiante título “Mandando a la lona a la ‘farsante Hilaria Clinton’”) contiene una incógnita de la mayor importancia:

    “… [aquí] señalo la revelación que trajo la última encuesta de CNN sobre quién es el candidato ‘más honesto y confiable’. Opina el 50 % del electorado que ese es nada menos que DT. ¡HC está muy atrás con el 35%! ¡El público considera más honrado al mentiroso patológico que a la farolera!”

Para mí, este dato concreto resultaba un enigma, el cual es ahora explicable. Se pudo concluir que si se tomaba una muestra al azar de 100 votantes, solo 33 podrían haber votado por HC. ¡Un momento! El electorado demócrata (o que vota demócrata) constituye un buen 50%. ¿Porque la diferencia? Ahora es evidente que esa diferencia de un 15% eran demócratas que no consideraban HC lo suficiente honesta y confiable  para otorgarle su voto (se sabe ahora que eran diversos demócratas jóvenes y los partidarios de Sanders).  Por lo contrario, un 50 % eran republicanos y otros que podrían haber votado por Trump, y evidentemente así lo hicieron. Obsérvese que se trata de una ¡decisiva ventaja del 15%!

  1. Debe haber poca duda de que la principal causa de la victoria de DT se debió al aumento del populismo blanco. Este cambio, que es histórico y probablemente irreversible, fue causado por una nueva mentalidad entre la población de raza blanca (la mayoría del país) con respecto a tres factores: a) miedo al cambio social: sienten que su modo de vida se ve amenazado y demandan ley y orden; b) temor a los ataques físicos por personas extrañas: es decir, de inmigrantes y terroristas; y c) el colapso de su identidad racial: creen que el privilegio social y económico que tradicionalmente disfrutaron está desapareciendo. Este último factor merece un mejor examen. Durante mucho tiempo, el progreso económico de la nación ha servido para que los blancos de la clase trabajadora se sientan seguros y exitosos, y que tengan confianza de que a sus hijos les iría aún mejor. Eso era, de hecho, un círculo virtuoso porque el progreso y los logros podían, en sí mismos, sustentar una especie de identidad blanca. Pero la industria y las manufacturas del país han disminuido y los puestos de trabajo para obreros prácticamente han desaparecido golpeando fuertemente a muchas ciudades y pueblos, haciendo que su identidad se debilite. Combinados con ese deterioro, ellos observan con temor las consecuencias del movimiento por los derechos civiles y de una política de inmigración más diversa. Por lo tanto, tienden a apegarse más a identidades basadas en características innatas como de raza. Eso explica por qué el DT recibió un fuerte apoyo en el electorado de áreas de mayoritaria raza blanca donde la gente se sentía impotente ante la erosión gradual de sus privilegios.
  2. Luego de las convenciones Republicana y Demócrata, DT cometió una serie de metidas de pata y desatinos que hacían pensar que su candidatura iba a implosionar. Empezaron las deserciones en su partido pero el hombre logró levantar cabeza. En víspera de los debates había el temor que HC corriese la misma suerte de los 16 contendores republicanos ya que ella nunca fue buena en debates, o en situaciones que no estaban bajo su control. Pero HC salió adelante, sobre todo en el primer debate donde logro dominar claramente la escena. Esta situación causo su fuerte repunte en las encuestas. Como para ratificar su estrepitosa caída, a principios de octubre sale a la luz un video en el que DT suelta brutales groserías y describe como él suele atacar los genitales de una mujer, confirmando su carácter cruel y depravado. Este episodio concluye con DT 7%  detrás  de HC en el voto popular hacia mediados del mes. Parecía que el peligro de una presidencia Trump había quedado atrás.
  1. En los últimos días, su candidatura parecía una patética pantalla dividida: a un lado, una demostración coreografiada de calma y confianza; y otra de penuria y debilidad de un candidato otrora petulante, ahora inseguro de victoria. Incluso el personal del Comité Nacional Republicano se quejó de que DT no sólo había ya perdido las elecciones, sino que estaba arrastrando a la derrota a los candidatos de la Cámara de Representantes y del Senado, condenando así a todo el partido. James Comey del FBI anunció el 28oct16 que estaría reiniciando la investigación de los correos electrónicos de HC. Dos días antes de las elecciones, dijo al Congreso que no había evidencia para presentar cargos. Esto hizo que el liderazgo de HC cayera, pero manteniendo su clara ventaja hasta el final.
  1. Sin embargo, reclinado en su avión en el último fin de semana de la campaña DT rechazó cualquier sugerencia de que su campaña, impulsiva, peculiar y ahora en duda, terminaría en derrota. Seguía diciendo: “Voy a ganar”. Fue aquí que yo produje mi jocosa sexta nota “Fin de fiesta” sobre el fin del político DT. Pero resalto que declaré que aunque RC contaba con una abrumadora ventaja, su triunfo no era seguro. Percibí señales de vida al final de la campaña de DT.

Concluyo con un segmento que escribí para mi quinta nota (la que trataba de Trumponomics), en el que me imaginaba DT como un astuto hombre de negocios si es que llegaba a presidente. Mi nota me salió muy larga (4 páginas) por lo que decidí no incluir el fragmento. Bueno, lo preparado cobra ahora actualidad. Aquí esta lo que  compuse:

“Es posible (si no probable) que DT dé marcha atrás en lo que atañe a sus peores programas como el muro mexicano, la deportación masiva de extranjeros indocumentados, la anulación de Obamacare (y otras ayudas de salud del gobierno) y el desencadenamiento de guerras comerciales”.

“Además, aun  si lleva a cabo sus chantajes, los resultados probablemente serían menos dañinos de lo que  la mayoría pronostica. El ha dicho muchas veces que todo es negociable.”

“Examinemos sus estridentes enfoques a los acuerdos internacionales de comercio. El se opone a la Asociación Transpacífica, quiere renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y ha amenazado con rotular a China como manipulador de moneda. No es seguro que estos van a dar lugar a guerras comerciales sino más bien a solo bravuconadas con poco efecto.”

“Por otra parte, los EE.UU. tienen una larga historia de mano fuerte en negociaciones comerciales, lo que les permitió forzar medidas que resultaron efectivas. R. Nixon impuso un recargo de importación del 10 por ciento en 1971; Ronald Reagan batalló en los años 80 consiguiendo el Acuerdo del Plaza para depreciar el USD y para lograr que Japón estableciera límites voluntarios de exportación; B. Obama obtuvo una conformidad de-facto de China para que apreciase su Yuan en el 2010.”

¿Y qué viene  ahora? Bueno, pretendo escribir una serie permanente sobre esta sabandija bajo el título “Presidente Trump”. Les aseguro que jugoso material no ha de faltar ya que el va a continuar su desbocada existencia.

Puse César en el título de esta nota como reconocimiento a la formidable capacidad de acción de este granuja. Pero ahora me viene otro pensamiento. Cuando Jesucristo compuso su proverbial refutación, el estaba respondiendo a tunantes que intentaban emboscarlo para echarle encima el poder romano. El se estaba refiriendo  a Tiberio Cesar, el hombre más omnipotente  de la época (Lucas 20:25; Marcos 12: 17;  Mateo 22:21). Ahora yo estoy reseñando otro “César”, el Presidente de los EE.UU., el hombre más poderoso que pisa el planeta actualmente: el truhán DT. Después de 2000 años, tenemos otro disoluto degenerado en la misma posición. El mundo no cambia.

 

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